Una delegación de la selección de Estados Unidos visitó ya el hotel de Lyon en el que se instalarían las vigentes campeonas del mundo en caso de disputar la final, algo que tratarán de impedir las inglesas en su semifinal del Mundial femenino de este martes.
Porque es Inglaterra la que por el momento está alojada en ese establecimiento, y el seleccionador Philip Neville admitió haberse sorprendido al ver allí al cuerpo técnico del equipo rival.
“Simplemente me pregunté qué hacían allí. Realmente no es el protocolo habitual. No me gustaría que mi equipo hiciese eso. Yo no lo haría y no lo autorizaría. Es su problema”, señaló.
Anteriormente, la seleccionadora estadounidense, Jill Ellis, trató de restar importancia: “Creo que todo el mundo hace eso. Es importante anticiparse para mi equipo. No tiene que ver con la arrogancia. Es simplemente la preparación y la anticipación para el cuerpo técnico, es algo absolutamente habitual”.
Bota de Oro
Por otro lado, la delantera estadounidense Alex Morgan afirmó ayer que sacrificaría la Bota de Oro que se otorga a la máxima goleadora del Mundial por un cuarto título para su país, cuando mañana en Lyon disputará una de las semifinales contra Inglaterra.
Morgan ocupa la primera posición en la tabla de goleadoras, con cinco tantos, empatada con su compatriota Megan Rapinoe, la australiana, ya eliminada, Sam Kerr y la inglesa Ellen White. “Me gustaría que alguien del equipo gane la Bota de Oro”, afirmó Morgan .
“Sería bonito, pero no es mi objetivo. Mi meta es ayudar al equipo a ganar el título, por lo que mientras los goles sigan llegando, estoy feliz”, señaló.
