El Chapecoense, con un plantel reconstruido, recibió ayer en su estadio al Palmeiras en un partido amistoso que marca la voluntad de supervivencia de este pequeño club del sur de Brasil convertido en un grande de Sudamérica, antes de ser diezmado por un accidente aéreo.
El momento más emotivo del día sucedió una hora antes cuando los tres jugadores que sobrevivieron al accidente aéreo levantaron la Copa Sudamericana 2016 que la tragedia no les dejó ganar en la cancha. Todo el estadio Arena Condá estaba en pie para recordar a los fallecidos.
