El secretario general de la FIFA habla con franqueza y es directo. Al hacerlo, Jerome Valcke puede llevar al límite a la diplomacia internacional del fútbol.
Valcke dijo esta semana a una estación de radio de su natal Francia que el Mundial de 2022 en Catar “no se jugará en junio y julio”.
En cambio, adelantó, se realizará entre el 15 de noviembre y el 15 de enero a más tardar, con lo que estaba repitiendo lo que ya había planteado el presidente de la FIFA Joseph Blatter sobre los problemas de jugar en verano en ese país desértico.
Sin embargo, la declaración pareció anticiparse a un proceso de consulta del comité ejecutivo de la FIFA que recién comenzó y es supervisado por el propio Valcke.
Esta no es la primera vez que Valcke ha provocado que integrantes del consejo de la FIFA, entre ellos el vicepresidente Michel Platini y en este caso Jim Boyce, se quejen de que rebasa los límites que su puesto le permiten.
Ayer, jueves, Platini cuestionó la participación pública de Valcke en el tema de la fecha para el Mundial de Catar, que parece dejar al comité ejecutivo de la FIFA en un papel marginal sobre la decisión.
El proceso de consulta probablemente durará hasta 2015 y es la nueva misión que Blatter encargó a Valcke.
En tanto los organizadores del polémico Mundial de fútbol de Catar 2022 insisten en celebrar el campeonato en los meses de junio y julio a pesar de las altas temperaturas.
“Creo que no es imposible. Hace calor aquí en verano. No es el momento ideal para visitar nuestro país, eso no lo puede negar nadie”, señaló el secretario general del comité organizador del Mundial, Hassan Al-Thawadi, en unas declaraciones publicadas ayer por el periódico francés L´Équipe.
Al-Thawadi recordó que ya se disputaron mundiales con altas temperaturas: “Eso ya lo vimos en México 1970 y 1986, en España 1982 y en Estados Unidos 1994”.
