La temporada 2014 prometía ya enormes novedades con la revolución de los motores, pero las decisiones adoptadas entre bambalinas por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) generaron ayer un debate aún más explosivo.
“Eso no tiene sentido y castiga a aquellos que trabajaron duro todo el año. Aprecio las antiguas tradiciones en la Fórmula Uno y no entiendo esa nueva regla”, dijo indignado el alemán Sebastian Vettel.
El cuádruple campeón de la Fórmula Uno se refería a la decisión de que el último Gran Premio de la temporada puntúe doble, una medida que apunta a darle más emoción al certamen ante el dominio aplastante de Red Bull.
“Es como si la última fecha de la Bundesliga (alemana de fútbol) diera de repente doble puntuación”, intentó graficar la situación Vettel.
Su equipo también se mostró contrario al cambio de regla.
“Estábamos en contra, pero nuestro jefe de equipo, Christian Horner, estaba en minoría”, señaló el jefe de deportes de motor de Red Bull, Helmut Marko, a la edición online del diario Sport Bild.
Las críticas de Marko apuntaron indirectamente a los otros participantes de la exclusiva reunión del lunes en París: el presidente de la FIA, Jean Todt, el dueño de los derechos comerciales de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone, y representantes de Ferrari, Mercedes, McLaren, Lotus y Williams.
