Joey Votto está acostumbrado a los proyectos de reconstrucción en Cincinnati.
Cuando debutó en Grandes Ligas en septiembre de 2007, los Rojos llevaban 7 años seguidos con balance negativo y tuvo que esperar hasta 2010 para el despegue del equipo.
Ese fue el año que Votto ganó el premio al Jugador Más Valioso, y el club se alzó con el título de la División Central de la Liga Nacional.
Cincinnati volvió a salir primero en la división en 2012, pero el ciclo exitoso se interrumpió en 2014.
Votto, ahora con 31 años, es el sobreviviente de esos equipos. ¿Se desalienta por vislumbrar otra temporada mediocre? Máquina de embasarse y dar hits, el primera base asegura que quiere ser parte en el resurgir de los Rojos.
“Si cuentan conmigo, siento que soy un pelotero que puede ayudar en cambiar el rumbo y que volvamos a tener un equipo ganador”, dijo Votto. “Aunque tenga mis objetivos individuales, la prioridad número uno es ganar y tener otra oportunidad de jugar en octubre”.
Falta mucho para eso.
Por lo pronto, los Rojos creen que al menos ya tocaron fondo tras perder 98 y 94 juegos en las últimas dos temporadas. La depuración del roster pareció quedar completa, luego de que el segunda base Brandon Phillips fue traspasado a Atlanta poco antes de iniciar los entrenamientos de primavera.
“Había que tomar decisiones pensando a largo plazo”, comentó el gerente general Dick Williams.
Tras el final de la campaña de 2013, los Rojos canjearon a Johnny Cueto, Aroldis Chapman, Todd Frazier y Jay Bruce, entre otros.
Con las excepciones de Votto, el torpedero Zach Cozart, el receptor Devin Mesoraco y el lanzador Homer Bailey, la nómina de los Rojos está integrada por jugadores que tienen menos de tres años completos en las mayores.
