El Mundial los atrapó rondando los 40 años que en el fútbol suele decírseles “viejos” . A esa edad muchos ya se han jubilado, pero ni Baloy, Tejada, Penedo, Blas o Gavilán se resistieron a hacerlo. Los cinco habían anticipado su retiro de la selección, pero con una cláusula en común, después del Mundial de Rusia 2018.
Rusia les dio su bienvenida, pero era evidente que sus años mozos ya habían pasado. Sin embargo, Penedo y Gavilán tuvieron la fortuna de jugar los tres partidos del Mundial, Blas lo hizo en dos, Tejada jugó minutos en dos de ellos y Baloy los últimos 21 minutos contra Inglaterra para marcar el único gol de un panameño en la historia de los mundiales. El otro contra Túnez está registrado como autogol.
El Bolillo Gómez siempre estuvo agradecido con ellos porque fueron parte integral del proceso, pero con el paso de los años el calendario los fue haciendo más adultos y les fue pasando factura en la selección. Mucha de la gente que hoy se da golpes de pecho de nacionalistas por la pregunta que le formuló el colega Santos Cano al Bolillo en el Mundial, los estigmatizó durante los últimos años. ¡Están viejos! era casi que el clamor general, hasta llegaron a decir que no había que llevarlos a Rusia. E n las redes se burlaron y les hicieron toda una serie de memes ofensivos, que nunca me llegué a explicar por qué tanto odio contra estos cinco jugadores, que para mí están en el top de los históricos de todos los tiempos del fútbol panameño.
Pero fueron convocados y jugaron su Mundial, cada uno a su manera. San Penedo, a sus 36 años, poco pudo hacer para detener los 11 goles que le marcaron; Gavilán, con 34 años, tuvo dos juegos perfectos según la FIFA. El que en su momento llegó a ser el más criticado y el más odiado por un sector de la afición panameña, terminó siendo el más regular de toda la selección.
Blas Pérez, a sus 37 años, pudo ser titular en sus dos primeros partidos, pero el esquema defensivo del Bolillo Gómez lo dejó tirado adelante a la espera de una oportunidad que nunca tuvo, lo vimos defendiendo y atacando, corriendo por todos lados. El más sacrificado, pero igual, muy afortunado de haber jugado dos partidos.
El Matador Tejada jugó minutos en el primero y tercer partido, poco pudo hacer, pero arañó el gol en un par de llegadas. También fue sacrificado a la banca por el esquema del Bolillo Gómez.
Baloy, a sus 37 años, grabó su nombre en el Mundial. Viendo sus limitante por edad y la rapidez como se llega en los mundiales, Bolillo lo mete en el segundo tiempo, cuando Inglaterra goleaba 6-0. Lo incluyó ya cuando los ingleses no hacían daño y habían dejado que Panamá hiciera el gasto, era menos riesgoso para el Pipe, sin embargo, a los nueve minutos de haber ingresado marcó el gol. Eso fue todo para el número 23, que tuvo la dicha de haber jugado con el brazalete de capitán los 21 minutos que estuvo en la cancha. No tuvo más partidos. Su nombre le dio la vuelta al mundo a través de las agencias de noticias internacionales ,que se hicieron eco del gol por entrar al top de los más veteranos en anotar en su primer Mundial.
Finalmente, los cinco magníficos, que fueron los que comenzaron todo este sueño desde 2005, jugaron su Mundial. No fue la despedida que esperaban, pues terminaron últimos y los más goleados en la fase de grupos, pero hicieron realidad su sueño.
Las llaves de la ciudad de Panamá que les entregó el sábado el alcalde José Isabel Blandón es el premio a todo lo que hicieron. Me sorprendió, en todo caso, escuchar a niños decir que Blas y Tejada era sus jugadores preferidos durante la transmisión de la llegada de la selección. Hoy pueden retirarse a paz y salvo.
El autor es periodista