Devonta Freeman y Tevin Coleman son piezas tan intercambiables y efectivas en el ataque terrestre de los Falcons que incluso el quarterback Matt Ryan los confunde.
“No sabe siquiera quién está jugando”, dijo Coleman con una sonrisa. Y esta situación garantiza que ambos se mantengan frescos para penetrar las defensas rivales.
Pero su relación va más allá del terreno de juego. “Es mi hermano”, aseguró Freeman en la antesala del Super Bowl en el que Atlanta enfrentará el domingo a los Patriots de Nueva Inglaterra.
Serán amigos por toda la vida, pero las realidades de la NFL, con el tope salarial y otros aspectos que dificultan mantener intacto un plantel, esto llevará probablemente a una separación en un futuro no muy distante.