“Injusto”, “triste”, “sorpresa”... El entorno deportivo ruso se despertó el martes atónito y con amargura tras la recomendación de un comité independiente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) que abre la vía a una suspensión del país para los próximos Juegos Olímpicos, por sospechas de falsificación de datos.
Si el comité ejecutivo de la AMA, que debe reunirse el 9 de diciembre en París, confirma la larga lista de medidas recomendadas por su comité de revisión de conformidad (CRC), Rusia será pura y simplemente suspendida del deporte internacional durante cuatro años, con su exclusión de las competiciones, entre ellas los Juegos Olímpicos.
Sin esperar esta reunión, el Comité Olímpico Internacional (COI) indicó que “apoyará las sanciones más severas” tomadas contra “todos los responsables de esta manipulación flagrante contra la credibilidad del deporte”. El ministro ruso de Deportes, Pavel Kolobkov, repitió que Rusia había “cumplido honestamente sus obligaciones” y aseguró que es “prematuro decir que todas las recomendaciones del CRC serán aplicadas”.
Federaciones y responsables deportivos rusos mostraban emoción y prudencia el martes, algunos llamando a esperar la fecha fatídica del 9 de diciembre, otros dejando estallar su ira. “La noticia es simplemente chocante”, reaccionó la directora de la federación de patinaje, Varvara Barycheva.
