La noticia estremeció a Panamá. Fue una sacudida fuerte como la de un sismo de gran intensidad. La agencia EFE había enviado un urgente, en el que informaba de forma escueta que el futbolista panameño Rommel Fernández Gutiérrez había fallecido en un accidente automovilístico en España.
La primera sacudida se dio como a las 10:30 de la mañana del jueves 3 de mayo de 1993. Minutos más tarde se fueron dando una serie de réplicas a medida que las agencias internacionales daban a conocer mayores detalles de su trágica muerte.
La noticia se regó como pólvora por todo el mundo. Muchas personalidades del fútbol fueron indagadas sobre al fallecimiento de Rommel Fernández. Los cables llegaban sin cesar de muchas partes. Las reacciones sobre la muerte de Rommel fueron mundiales, las agencias daban a conocer declaraciones de jugadores y técnicos que tuvieron que ver con el futbolista istmeño, muerto a los 27 años de edad.
Su entierro, en el cementerio Amador, el miércoles 12 de mayo fue, sencillamente, apoteósico.
Algo de historia
El caso de Rommel Fernández es fantástico, es único, es una novela.
Nació el 15 de enero de 1966 en el barrio de El Chorrillo. A los 15 años comenzó a jugar con el Atlético Panamá y también lo hizo con el Alianza. Fue convocado algunas veces para jugar amistosos con la selección. Un año antes jugó con Panamá la eliminatoria ante los ticos.
A los 20 años se le ofrece la oportunidad de viajar a España para participar en un mundialito de la Emigración, que reunió en el sur de Tenerife a selecciones formada por jugadores con descendencia española.
Para ello, se le buscaron unos `"supuestos abuelos gallegos'' que cuadrasen con su apellido (Fernández Gutiérrez) y el panameño no desaprovechó la oportunidad. Jugó por la colonia española de Panamá anotando 10 de los 12 goles de su equipo. Al finalizar el torneo, el Tenerife le ofreció la oportunidad de jugar en su plantilla y su primer contrato profesional en España fue de 55 mil pesetas (por entonces unos 500 dólares).
En Tenerife, Rommel encuentra su segundo hogar. La afición habla de Rommelito y el jugador se refiere a la isla como algo suyo.

