El español Rafael Nadal retuvo el número uno del tenis mundial gracias al suizo Roger Federer, su rival en la final del Abierto de Francia y el hombre capaz de cortar la increíble racha del serbio Novak Djokovic.
En un duelo que pasará a la historia por su altísimo nivel técnico, Federer demostró que sigue vigente, puso fin a 43 partidos sin derrotas de Djokovic y, de paso, le aseguró a Nadal el primado del tenis mundial.
Esto porque el suizo, actual número tres del ranking ATP, se impuso por 7-6 (7/5), 6-3, 3-6 y 7-6 (7/5) en un partido memorable que, de haber ganado Djokovic, hubiese catapultado al serbio a lo más alto del escalafón a partir del lunes.
Federer le hizo así el mejor regalo en su vigésimo quinto cumpleaños a Nadal, que previamente eliminó al escocés Andy Murray, cuatro del mundo, por 6-4, 7-5 y 6-4 y ahora dirimirá con el suizo el título de Roland Garros el domingo.
“Quizás sea un buen regalo de cumpleaños para Rafa que le haya ganado a Novak, a quien le dije personalmente que pese a la derrota, lo que logró este año es algo increíble”, comentó el suizo tras el partido.
El choque entre la experiencia y el ímpetu de la juventud fue para Federer, que además le impidió a Djokovic igualar el mejor comienzo de temporada conseguido en 1984 por el estadounidense John McEnroe, con 42 triunfos en fila, uno más que el serbio.
Federer, de 29 años y quien parece haber ganado concentración al quitarse la presión de llegar como favorito, refrendó sus pergaminos e irá ahora por su vigésimo tercera final de un Grand Slam y su decimoséptimo título grande.
La final enfrentará a los ganadores de las últimas dos ediciones, pues Federer conquistó Roland Garros en 2009, venciendo al sueco Robin Soderling y el año pasado fue Nadal el que despachó también al actual número cinco del ranking.
Federer volvió a dar cátedra en la catedral del tenis en un partido en el que arrancó bien.
El suizo capitalizó del mejor modo ese envión anímico y en apenas 45 minutos llegó a ponerse 4-1 arriba en el segundo set, que terminó ganando por un más contundente parcial de 6-3 y cerró con un ace.
Djokovic, que observaba como sin poder creerlo a su entrenador Marian Vajda pareció sentir el impacto, pero se recuperó en el tercero, llegó a ponerse 3-0 arriba y terminó ganándolo por 6-3 en 37 minutos de juego.
