BOXEO

El boxeo olímpico ante el riesgo de sufrir un nocaut

¿Puede desaparecer el boxeo del programa olímpico de los Juegos de Tokio-2020? Ante la amenaza del COI, la Federación Internacional del Boxeo Aficionado (AIBA) tiene un mes para dar garantías sobre su forma de gobierno, pero los progresos parecen demasiado lentos.

Para salir de una larga crisis interna en la que el expresidente taiwanés Ching Kuo-Wu, miembro del COI, fue la principal víctima, Gafur Rakhimov, un empresario uzbeko de 66 años, fue designado a finales de enero presidente interino de la AIBA hasta las elecciones de noviembre.

Según la administración estadounidense, que ha congelado sus bienes, Rakhimov está relacionado con el crimen organizado en el país norteamericano. En enero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos aseguró que el uzbeko forma parte de los “grandes criminales” de su país por su implicación en el “tráfico de heroína”.

A principios de febrero, justo antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, el presidente del COI, Thomas Bach, dijo estar “muy preocupado” sobre la forma en la que se gobierna la AIBA y también por el nombramiento de Rakhimov.

La instancia olímpica suspendió sus ayudas financieras a la AIBA y exige que la federación le facilite a finales de abril un informe sobre su dirección y su situación económica.

El COI decidirá luego si ejecuta o no sus amenazas de privar al boxeo de los Juegos Olímpicos de la Juventud en octubre en Buenos Aires y de los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020.

Preguntado por la AFP sobre si había actualmente conversaciones con la AIBA, el director de Deportes del COI, Kit McConnell, prefirió no hacer comentarios, remitiendo a la decisión del COI el 4 de febrero.

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