Teresa Urriola dice que el deporte le cambió la vida y agregó que se la seguirá cambiando. Ella contó que cuando tenía 11 años de edad una bala perdida la dejó en silla de ruedas.
La atleta no se adentró en los detalles de su tragedia; pero sí explicó que cuando regresó a casa del hospital, “estaba cuadrapléjica, en estado vegetal y no me daban esperanza de vida. Solo movía los ojos”, señaló.
“Pasé casi 20 años sumida en la depresión, sin hablar ni salir hasta que tuve la oportunidad de practicar deportes”, dijo Urriola, quien se inició hace tres años en la carrera de silla de ruedas, donde hizo amigos que le aconsejaron que practicara boccia o bocha, un deporte con el que Panamá debuta en los II Juegos Paracentroamericanos, de Nicaragua, que arrancan hoy domingo.

“Mi vida ha cambiado, hice amistades y ya tengo un año de estar entrenando bocha y ahora representaré a mi país y además soy abanderada. ¡Qué orgullo!”, detalló.
Urriola y Juan David Arosemena son los abanderados y los representantes del equipo de Panamá de bocha, un deporte especial para atletas con parálisis cerebral, deficiencia física y lesiones en la cervical. Tanto Teresa como Juan David viajaron ayer, sábado.
No prometen medallas, pero destacan que darán su mejor esfuerzo en esta competencia, que forma parte del torneo regional, que se desarrollará hasta el 29 de enero en Managua. La abanderada contó que “yo era una personal normal, estaba en segundo año del colegio José Dolores Moscote cuando sufrí el accidente que me dejó en silla de ruedas, en ese entonces tenía 11 años”.
Por esto Urriola dice que el deporte le cambió la vida y se la seguirá cambiando. Ella y Juan David son parte de los atletas que defenderán los colores patrios en tierras nicaragüenses.
Panamá dirá presente en la justa con un total de 54 atletas en seis deportes: atletismo, powerlifting, natación, golbol, baloncesto en silla de ruedas y bocha.

La bocha es un juego de pelotas. La hay de color rojo (6), azul (6) y una pelota blanca y su objetivo principal es ubicarlas lo más cerca posible de la blanca, mediante lance, preferiblemente con las manos.
“Estoy bien entrenada y preparada. Lo de nosotros es más dirección y precisión”, añadió Urriola.
El caso de Juan David es diferente. Él solo tiene 15 años de edad y tres meses de estar practicando bocha, su nueva pasión, ya que se inició en la práctica de la natación.
Su diagnóstico es de parálisis cerebral desde que nació. “El deporte le ha caído muy bien a Juan David”, señala Teresa, madre del abanderado. “Sé de la importancia para nuestros hijos que tengan la oportunidad de demostrar que pueden competir y ganar”, dijo.
Esther Fashka, presidenta del Comité Paralímpico de Panamá, destacó la importancia de la participación de los atletas panameños en Nicaragua, evento que otorgará puntos de clasificación hacia los próximos Parapanamericanos en Lima 2019.
En la capital nicaragüense se espera la participación de cerca de 250 deportistas con discapacidad de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.
Los atletas panameños están viajando desde el viernes a la cita de Nicaragua.
