¿Qué sentirá el tiffosi del Inter por su equipo campeón de Europa sin jugadores italianos, sin técnico nacional...?
¿Qué tipo de orgullo de hincha aflora cuando no hay un solo ragazzo de la cantera? ¿Se puede tildar al italiano como “el fútbol campeón de Europa”…? Convengamos que suena raro.
Pero la alegría es genuina, merecida. Inter no será un campeón inolvidable, mucho menos brillante, pero sí un legítimo rey.
No es el típico campeón al que se le dedica una oda, un canto, mas ha vencido con armas limpias, con méritos.
Dentro del reglamento, todo es válido. Y a quien descalifica el sistema especulador de Mourinho, pues, que demuestre que puede vencerlo. Será un rico desafío. Siempre repetimos una frase en estos casos: hay que saber ser campeón. Inter supo. Y ha ganado la triple corona; apenas un puñado de clubes ha conseguido tal hazaña en un siglo de fútbol.
Inter es campeón de Europa 45 años después de su última gran gloria, la conseguida bajo la mano de hierro de Helenio Herrera, un argentino que lo convirtió en amo de Europa con un sistema similar al del actual técnico portugués, al que dio en llamarse el catenaccio (el candado).
No somos miembros del club de despotrique del fútbol. Nos gusta. Aun este, ciertamente desabrido. Siempre hay tópicos interesantes para observar, moralejas que el juego deja.

