Al primer amistoso contra Japón no le di mayor importancia por el largo viaje y la diferencia horaria, que contrarresta para que el cuerpo se adapte rápido a su nuevo entorno, por eso le di el beneficio de la duda al resultado. Pensaba más bien que contra Corea del Sur era el verdadero examen de Gary Stempel y sus jugadores, ya con una semana en suelo asiático.
Contra Corea del Sur ha sido el mejor partido que le he visto a Panamá en sus 11 juegos de este 2018. Con el 2- 0 tempranero y viendo la velocidad del dueño de casa se pensaba en otra goleada, pero con el gol de Arroyo se cambiaron los papeles y me llamó la atención el cambio de chip para el segundo tiempo. Hablar de lo que fue el partido está de más, pero es significativo la actitud que pusieron los jugadores desde el empate, comenzando el segundo tiempo y hasta el final del juego.
Más allá de un error de Corea en el segundo gol nuestro, fue la presión de Camargo la que lo causó. Los más experimentados hicieron su parte, con Godoy y Cooper a la cabeza en el medio.
A Stempel se lo criticó por los dos experimentos que hizo contra Venezuela y Japón, pero ante los surcoreanos no alteró el orden y sus movimientos de fichas estuvieron acertados. Los que entraron hicieron su parte y al final técnico y jugadores arriesgaron al buscar la victoria, que pudo darse de no haber sido porque a Escobar se le encasquilló el disparo. Hasta Cristian Martínez, que jugó pocos minutos, hizo mucho con unos pases y unos movimientos que desequilibraron.
Después de sus dos primeras derrotas como entrenador interino de Panamá, el míster se reivindicó con un empate que sabe a victoria por la manera como se presentó el partido frente un un rival que ha sido 10 veces mundialista, las últimas nueve de manera ininterrumpida.
Como espectador se sufrió el primer tiempo y se gozó el segundo, cuando se tuvo el balón y se jugó con orden, en lo que fue la primera alegría con el interino Gary Stempel.
El autor es periodista