Apenas iniciado, el nuevo año podría ser fatal para el Chelsea o el Liverpool en la carrera por el título, cuando los dos equipos se enfrentan entre ellos el domingo, en Stamford Bridge, en la 21ª jornada de la Premier League.
Las dos formaciones tienen la obligación de ganar para mantener el contacto con el Manchester City, que lidera con ocho puntos de ventaja sobre el Chelsea, y nueve sobre el Liverpool, aunque los Reds tienen un partido menos.
En los Blues el clima es tenso, particularmente tras las declaraciones del delantero belga Romelu Lukaku, quien afirmó el jueves a Sky Sport Italia que no está feliz con su situación en Chelsea, respecto a las elecciones de su entrenador Thomas Tuchel y el “sistema diferente” que ha colocado tras su regreso de una lesión.
El entrenador alemán indicó que iba a hablar con su jugador “en privado”.
Los jugadores de Tuchel, últimos ganadores de la Champions, no tienen derecho al error, sobre todo teniendo en cuenta que su próximo desplazamiento en el campeonato, el 15 de enero, será en el Etihad Stadium contra el City, líder de la clasificación.
Un poco menos convincente en diciembre, y empatado en los últimos segundos esta semana contra Brighton (1-1), Chelsea guarda un buen recuerdo del partido de la primera vuelta contra los Reds (1-1, el 28 de agosto), cuando la igualada se había obtenido en Anfield pese a un segundo periodo disputado en inferioridad numérica.

