FUERTE Y AL MEDIO

Un día inolvidable para todos

Nunca olvido mi primer contacto con un Mundial.

Tenía seis años y Portugal acababa de vencer a Inglaterra en su primer partido en el Mundial de México 1986.

Mi familia festejaba.

Los vecinos aplaudían.

Yo no entendía nada.

No entendía por qué tanta felicidad.

Me decía, “pero si solo es un juego”.

Hasta que luego vi una imagen que me marcó para el resto de mi vida.

Vi a mis abuelos, mis padres, todos unidos cantando el himno de Portugal.

Fue un momento en el que todos parecían estar viajando en el tiempo a los momentos más memorables de su infancia cuando vivían en Portugal.

Y eso para mí es el Mundial.

Es familia.

Es unidad.

Y la verdad es que me dolió no poder estar en ese estadio viviendo ese momento único que nunca se olvidará.

Estuve en todos los otros en el Rommel, en esa montaña rusa que es ir al Mundial.

Lástima que algunos no entiendan que el periodista tiene que preguntar.

Pero ya todo eso pasó.

El gol de Román Torres representa un momento que es mucho más grande que solo clasificar a un Mundial.

Fue un momento que unió y sigue uniendo a todo un país que sigue celebrando con su primer Mundial.

Es un gol que beneficia en lo anímico y también en lo económico, a una población que necesitaba esa inyección de confianza para subir la cabeza y sentirse orgullosa de su país llamado Panamá.

Por eso cuento los días, ansioso, esperando que llegue ese Mundial.

Se viene un momento mágico de lágrimas como las que vi en mis padres y abuelos, como será escuchar el himno en nuestro primer Mundial.

Edición Impresa

ENVÍOS POR EMAIL