El Bayern Múnich puede proclamarse campeón alemán de manera matemática si derrota hoy, martes, al Werder Bremen, pero la ceremonia y los actos para festejarlo serán reducidos al mínimo para respetar las medidas de protección contra la propagación del coronavirus.
Con siete puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, Borussia Dortmund, y sólo tres jornadas para el final del campeonato, al Bayern le basta una victoria para sumar su 30º título, el octavo consecutivo y mantener, además, las opciones de conquistar esta temporada un triplete.
La Liga Alemana (DFL), en su reglamento para la reanudación, establece que el campeón y los descendidos no serán proclamados oficialmente hasta la 34ª y última jornada.
En teoría, si el campeonato se tiene que interrumpir definitivamente por un rebrote de la pandemia, la clasificación podría revisarse.
Por esta razón, la Schale, trofeo del campeón, no será entregado hasta que concluya el último partido, el sábado 27. El Bayern juega ese día en Wolfsburgo.
El riesgo de una interrupción es actualmente muy bajo, a tres jornadas del final, cuando Alemania regresa a la normalidad y el número de casos está estabilizado en el país desde hace mucho tiempo.
La DFL no desvelará su plan hasta que el vencedor se conozca. Pero con seguridad será una ceremonia minimalista, aplicando las reglas sanitarias en vigor durante el campeonato.
