El deporte profesional regresó ayer a Corea del Sur, cuando las restricciones por el coronavirus se han suavizado, con el primer lanzamiento de bola en un derbi de pretemporada de béisbol con unas tribunas vacías.
Doosan Bears y LG Twins, ambos de Seúl, son grandes rivales en el deporte más popular en Corea del Sur.
Con la imposibilidad de que los aficionados asistan a los encuentros, el estadio estuvo silencioso excepto por el ruido de las cámaras de alguno de los 50 periodistas presentes.
Pero los reporteros no tenían permiso para acercarse a los jugadores.
“Aunque sea a puerta cerrada, pienso que está bien poder jugar estos partidos, por los aficionados que los ven desde sus casas”, dijo el jefe de prensa de los LG Twins, Kim Kwang-hwan.
“Esperemos que el coronavirus sea controlado pronto, con lo que muchos aficionados puedan venir y disfrutar de nuestro juego como antes”, añadió.
Corea del Sur sufrió al principio una de las peores epidemias del coronavirus fuera de China, obligando a los deportes profesionales, entre ellos fútbol y béisbol, a suspender o aplazar las temporadas.
Pero Corea del Sur parece haber controlado la pandemia y Seúl dijo este fin de semana que permitirá a los deportes al aire libre reanudar las competiciones a puerta cerrada.
La Organización de Béisbol de Corea del Sur afirmó ayer que la campaña regular empezará a puerta cerrada el 5 de mayo.
Para este partido de pretemporada, se reforzaron las medidas de control y seguridad sanitaria.
Los jugadores debían tomarse la temperatura dos veces antes del partido, con mascarillas, fuertemente recomendadas en todas las partes del estadio, excepto en el terreno de juego.
Los jugadores fueron advertidos de no darse la mano y estaba prohibido escupir.
