Luciano Berruti encabeza el pelotón: a los 73 años, este italiano parado en los pedales de una bicicleta Peugeot de 1907 es el símbolo de L’Eroica, el evento que busca rescatar el ciclismo a la antigua y que ayer domingo se tomó los caminos del balneario uruguayo de Punta del Este.
Fueron 90 km de asfalto y rutas empedradas en uno de cuatro sinuosos circuitos que bordean lagunas y la costa atlántica uruguaya. Están ataviados con ropa deportiva antigua a juego con sus bicicletas, algunas restauradas, otras mantenidas como el tiempo las dejó.
Berruti lleva el número 1 en su espalda, sobre una suerte de buzo usado agujereado. De cuerpo enjuto y mostacho, sus piernas lucen musculosas tras años de pedalear. Colecciona bicicletas que atesora en un museo. Las restaura. Las conoce de memoria.
Recupera sus piezas para que se vean como lo que siempre fueron: simples compañeras de ruta. Por ese rescate de la simplicidad es que participa en L’Eroica desde hace 19 años. “Yo pensaba que si otros ciclistas pudieron hacerlo” con bicicletas rudimentarias “yo podría hacerlo” también, dijo a la AFP apoyado en un asiento de cuero desgastado.
La Peugeot color negro mate despide un olor particular, a recién engrasada. A diferencia de las bicicletas modernas cargadas de tecnología y fabricadas en materiales ultralivianos, la de Berruti tiene un solo piñón (velocidad) y un solo freno, que detiene la rueda bajando de forma vertical directamente sobre la cubierta.
“Esto es volver al origen” del ciclismo, “a las cosas sanas, a las cosas auténticas de la vida”, comenta. “La bicicleta es muy simple: si eres más fuerte vencerás” cualquier desafío, remarca.
Berruti tiene su bicicleta hace 22 años. Cuenta que un gitano se la regaló. Describe una pieza y la toca, como verificando que todo esté en su lugar.
Como el ciclismo siempre tuvo sus picardías, la Peugeot guarda algunos secretos. Berruti destornilla una pieza del manubrio y muestra unos cuantos clavos en la palma de su mano, mientras sonríe. Explica que los competidores los tiraban sobre la ruta para sacar ventaja a los demás.
Los participantes dan el envión inicial bajo el faro de Punta del Este (140 km al este de Montevideo) y se hacen al camino. Hay uruguayos, argentinos, brasileños, franceses e italianos entre los participantes de muchas nacionalidades presentes en esta prueba, que se celebra en nueve países desde 1997.



