El programa de rehabilitación para conductores intoxicados al que se acogería Tiger Woods el viernes es uno de varios tratamientos del país, con el propósito de reducir la cantidad de infractores reincidentes y casos atrasados en las cortes.
Se espera que el astro del golf, de 41 años, se declare culpable de manejar imprudentemente durante una audiencia judicial. El cargo es menos severo que manejar intoxicado. Woods se declararía culpable como parte de un programa del condado de Palm Beach, Florida, en el que se han graduado casi 2 mil 500 infractores primerizos desde que comenzó hace cuatro años.