Tal vez nunca en la historia de las 11 eliminatorias de Panamá se había estado más cerca de clasificar a un Mundial que en esta oportunidad. Este viernes la selección jugará el partido número 93 en estas lides, donde muchos sueñan con que ese día se clasifique directo y por anticipado al Mundial de Rusia 2018, pero para eso habrá que ganarle de visitante a Estados Unidos y que Costa Rica haga lo propio ante Honduras en San José.
Es fácil decirlo, pero en la cancha será todo lo contrario, porque se jugará en la casa de uno de los más grandes del área, que en su momento fue el papá de Panamá, hoy ya no tanto como en el pasado, pero que sigue siendo un equipo de respeto, así se diga que está mal, acabado y que es accesible.
Pese a que todos piden que la selección gane en tierra estadounidense, lo que nunca ha logrado en sus tres partidos anteriores, hoy el pasado parece estar borrado con la realidad actual. Las matemáticas, que es una ciencia exacta, así lo pone de manifiesto. Nunca antes se había contado con la oportunidad de que Panamá tenga el destino en sus manos. Existe la posibilidad, por eso ahora habrá que sumar en la cancha con cero errores, como lo anticipó el Bolillo Gómez.
El viernes es el partido número 93, un juego difícil, pero que en caso de no ganarlo tampoco decide nada y habría que esperar hasta el 10 de octubre contra Costa Rica en el Rommel, cuando concluya la hexagonal. De momento los planetas están alineados para el sueño panameño, lo único que podría alterar el orden sería una victoria de Honduras en San José y una derrota de Panamá en Orlando. Esa alteración podría ocasionar un temblor en la antesala al partido contra los ticos.
Pues bien, si el viernes el juego 93 es difícil y complicado, sería bueno refrescarle a los jugadores, que también fue difícil el primero de los 92 partidos disputados de las eliminatorias cuando el fútbol nacional estaba en pañales. El 4 de abril de 1976, Panamá derrotó de local 3-2 a la favorita Costa Rica.
Les comparto un texto que me escribió el exseleccionado Federico Ponce, autor de uno de los tres goles de ese primer partido, para entender mejor el mensaje.
“En 1975 la FIFA amenazó a Panamá con desafiliarla si no participaba en la eliminatoria para Argentina 78, así que Pepe Vásquez, Paniagua y Samudio, entre otras personas de la federación de fútbol, inscribieron a Panamá y nombraron al profesor Orlando Muñoz como técnico de la selección”.
Continúa Ponce: “La federación nos preparó amistosos contra clubes profesionales, no con selecciones. En enero de 1976, después de la fiestas de Navidad y Año Nuevo, nos pusieron a jugar contra Gimnasia y Esgrima de la Plata y nos golearon 6-0, lo que motivó el despido del profesor Muñoz y la contratación del chileno Renato Panay”.
Dice Ponce, que “Costa Rica siempre había sido un país futbolizado, con trayectoria y hegemonía en América Central y nosotros todavía éramos más que todo beisbolistas, boxeadores, basquetbolistas y jinetes”.
Finalmente, Ponce aseveró que: “Claro que hubo gente que ni siquiera se enteró de ese primer partido, pero llegaron como 7 mil personas al estadio Revolución. El único jugador profesional era Cascarita Tapia, todos los demás jugábamos en la liga distritorial de Panamá, La Chorrera y Colón. Aunque el fútbol estaba en pañales, la calidad individual siempre ha existido”.