IMPULSO DE BALA

‘No hay nada imposible’

‘No hay nada imposible’
‘No hay nada imposible’

Tuvieron que pasar 12 años para que Panamá volviera a ganar una medalla en unos Juegos Parapanamericanos.

¿El héroe?

Gertrudis Ortega es su nombre.

El oriundo de la comunidad de El Espino, en las afueras de La Chorrera, en la provincia de Panamá Oeste logró meter a Panamá en el medallero de los Juegos de Lima 2019 al obtener la medalla de bronce el pasado martes en el impulso de la bala.

Ortega, de 46 años de edad, tuvo que batallar con el frío en el estadio Nacional de Lima para realizar el mejor lanzamiento de su carrera en su cuarto intento, para una marca de 8.03 metros en la final de la clase deportiva de F32/33/34 en silla de ruedas.

“Esto es un sueño que le rogaba a Dios que me hiciera realidad”, destacó Ortega en una entrevista vía telefónica desde Perú.

El abanderado por Panamá en la ceremonia inaugural del pasado viernes en Lima se mostró orgulloso por haber podido seguir los pasos de Said Gómez, quien fue el último atleta panameño en ganar una medalla en los Parapanamericanos.

Gómez logró la medalla de plata en los Juegos Parapanamericanos de Río 2007.

“Es un verdadero orgullo poder ser parte de la historia”, indicó.

Ortega fue superado por los colombianos Manuel Valencia, ganador de la presea dorada, y Diego Meneses, medallista de plata.

Valencia viene de ganar el oro en los pasados Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016.

Para Ortega, que al padecer de una triplejía hepática debió necesitar de una silla de ruedas para ayudar con su movilidad, se trató de sus primeros Juegos Parapanamericanos.

Ortega vio acción en la clasificación F32/33/34, que apunta a los atletas que muestran un movimiento bastante importante de tronco cuando empujan la silla de ruedas.

‘No hay nada imposible’
‘No hay nada imposible’

El camino a la medalla

La participación de Ortega en el impulso de la bala fue de menos a más.

Todo empezó con un lanzamiento de 7.78 metros, que luego pasó a un 7.55 m en su segundo intento. Seguidamente, fue logrando más distancia con un 7.77 en su tercer lanzamiento, hasta llegar al mejor tiro de su carrera con el cuarto intento, con un 8.03.

“Al principio el frío me molestaba por los calambres”, dijo Ortega.

“Por eso en los primeros intentos no lo pude hacer como deseaba, pero ya para abajo el cuerpo comenzó a calentarse y se pudo lograr el objetivo”, explicó.

Después de seis intentos, Ortega confesó que tuvo que cruzar los dedos para que los restantes cuatro participantes no lo superaran.

“De verdad que estoy muy contento por haber logrado esa medalla para mi país. Al final solo cruzaba los dedos a falta de que el último competidor colombiano lanzara”.

‘No hay nada imposible’
‘No hay nada imposible’

Ya en el podio de los ganadores, confesó que fue una sensación única el poder escuchar su nombre, en un momento que nunca olvidará.

Ante la pregunta de a quién le dedicaba la medalla, Ortega mencionó el nombre de su hija, sin duda su inspiración.

Y es que antes de viajar a Perú, el también representante de Panamá en la selección de baloncesto de silla de ruedas compartió todo el día con su hija de 23 años, esperanzado en poder darle esa medalla.

“Cuando supo que gané una medalla, ella no lo podía creer”, mencionó Ortega.

“Estaba que reía, lloraba, feliz de la vida”, recalcó.

“Esta medalla se la dedico a Dios y a mi hija, que es mi inspiración”.

Sueño llamado Tokio

Ahora, el siguiente paso para Ortega es poder asistir al Mundial de Atletismo Paralímpico en Doha, Catar, en el mes de noviembre.

El también miembro de la Asociación Panameña de Deportes sobre Silla de Ruedas (Aspadeser) busca poder cumplir el sueño de representar a Panamá en los próximos Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Al ser consultado sobre el apoyo que recibe y la preparación que necesita para ir a Tokio, Ortega solo detalló su rutina diaria, que empieza con los desgastantes viajes todos los días desde el sector oeste a la capital.

El medallista pidió contar con un lugar más cercano para poder entrenar y así evitar los largos y desgastantes viajes en bus.

“Cuando uno voltea la mirada hacia atrás y mira todo lo que ha pasado, todos los sacrificios que uno hace: viajando en bus, desarmando la silla, trepandola en los buses, cuando uno pone todo eso en la balanza y mira los logros, uno se da cuenta que todo el sacrificio valió la pena”, expresó.

Se espera que Ortega lidere nuevamente este domingo a la delegación panameña de 16 atletas en la ceremonia de clausura de los Juegos Parapanamericanos en la capital peruana.

Por el momento, Brasil lidera el medallero con 64 preseas doradas, seguido de Estados Unidos con 42.

Por último, el guerrero de la silla de ruedas mandó un mensaje a las personas con discapacidad a nunca rendirse.

“Solo queda decirle a las personas con discapacidad que no hay nada imposible”, aclaró.

“A todos los exhorto a que tengan ese sueño de realizar cualquier tipo de deporte y que a pesar de nuestras discapacidades, nunca debemos decir que no se puede”.

Edición Impresa