Aguadulce se ha convertido en sinónimo de la actividad del béisbol de las Pequeñas Ligas.
Tres campeonatos nacionales este año y tres clasificaciones a la Serie Mundial de Williamsport en los últimos cinco años, invitan a preguntarse, ¿qué esta sucediendo en este pequeño distrito de la provincia de Coclé?
¿Cuál es el secreto detrás del éxito de estos peloteritos coclesanos?
Con una población de 43 mil habitantes según el último censo de 2010, Aguadulce vuelve a representar a Panamá en Estados Unidos desde mañana domingo en la Serie Mundial de la categoría intermedia, cuando dispute su primer partido en Easley, Carolina del Sur.
Como si fuera poco, el equipo preinfantil, para 9 y 10 años, también viajó este viernes con la bandera panameña a Puerto Rico, en busca del título Latinoamericano.
Sin embargo, una visita al interior de esta provincia y te encuentras con la increíble realidad de que no existe ningún estadio especial para las Pequeñas Ligas.
Todos los campos de pelota que utilizan los pequeños campeones panameños son derivados del softbol.
Rafael Eysseric, presidente de las Pequeñas Ligas de Aguadulce, reconoció esta problemática, no obstante, se mostró optimista por la posible luz en el camino.
MERECIDO ESTADIO
Hace dos semanas, el Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes) anunció en un comunicado de prensa la construcción de un proyecto a un costo de 3.1 millones de dólares.
El complejo deportivo, ganado en licitación por la empresa Constructora Rigaservice, tiene estipulado un estadio de béisbol específico para las Pequeñas Ligas, más una cancha sintética de fútbol y una casa club para oficinas administrativas y dormitorios para 32 camas.
LA REALIDAD
Sin embargo, la realidad hoy en día es muy diferente.
Carreteras de barro en los alrededores del estadio Remón Cantera sirven de camino para uno de los principales campos donde los peloteritos realizan sus entrenamientos.
Situado al frente de un bar, el estadio Municipal 15 de Diciembre es la sede principal de los entrenamientos y partidos de Pequeñas Ligas.
Tierra, polvo, cercas con huecos y muy poca hierba en los jardines dan la bienvenida a los entrenamientos en horas de la tarde.
Un escenario muy parecido al otro estadio de softbol que utilizan los niños, situado a unos 10 minutos en carro del estadio municipal, en el barrio de San José.
La diferencia es que el estadio San José de El Coco tiene a un costado un campo más pequeño que es para la categoría de pre bin bin y bin bin, para niños entre tres y seis años.
Pero al igual que el municipal, el campo cuenta con el mantenimiento mínimo para practicar al béisbol.
Y si no pueden jugar en estos campos debido al softbol, toca pedirle permiso a Pandeportes para utilizar el estadio Remón Cantera, que es el que utiliza la selección juvenil y mayor de la provincia de Coclé.
“Los muchachos han tenido que jugar en canchas que no son las adecuadas”, confesó Eysseric.
“A nosotros a veces nos da mucha pena ir a otros países y ver los cuadros de béisbol de Pequeñas Ligas acondicionados con todo”, agregó.
Eysseric destacó que la misión de ellos es “ir caminando en ese rumbo” y aplaudió el trabajo de los niños e instructores, porque “a pesar de eso han podido sobresalir a nivel nacional e internacional”.
Aguadulce viene de ganar este año los campeonatos nacionales de la categoría preinfantil (9-10 años), infantil (11-12 años) e intermedia (15-16 años)
Solo falló en la preintermedia (13-14 años), donde el equipo de las Pequeñas Ligas de Chitré, provincia de Herrera, conquistó el campeonato.
EL SECRETO
Ahora, ¿por qué del éxito de Aguadulce?
Una de las teorías apunta a la sensación que causó el primer grupo de peloteros que fue al Mundial de Williamsport en 2012.
Eysseric apuntó a las victorias de ese equipo infantil, que avanzó hasta la final internacional, dejando en el camino a la novena mexicana.
“La motivación que dio ese equipo de 2012 creó un amor a la camiseta”, destacó el dirigente aguadulceño. “Ellos demostraron que sí pueden participar en un Campeonato Mundial, cosa que antes ni imaginamos que podíamos hacer”.
Dicha motivación, acompañada del trabajo y planificación de la directiva fueron mencionados como puntos claves detrás de la mística de Aguadulce.
COMBINACIÓN EXPLOSIVA
Esta receta fue compartida por el mánager Luis González, pero con un dato adicional.
El coach de los equipos infantiles que clasificaron a la Serie Mundial de Williamsport, Pensilvania, en 2012, 2013 y 2016 destacó otros dos puntos importantes.
Uno es el tema de las generaciones y el otro, las escuelitas de béisbol.
González reconoció que la participación en 2012 marcó un antes y un después en el béisbol aguadulceño.
“Desde que fuimos a Williamsport en 2012, ahora hay más niños jugando”, dijo el coach.
Mencionó que ahora fácilmente se puede ver entre 125 y 150 niños entre las edades de 3 a 5 años dando sus primeros pasos en el béisbol. Todos estos niños participan en las ligas internas, que se juegan en los meses de agosto y septiembre, en cada una de las seis categorías, al final formando un grupo grande de donde sale el recorte para las distintas preselecciones.
Es por esto que González detalló que además de la motivación, son importantes las camadas que se puedan presentar, con niños de buen tamaño que puedan dominar con el bate y a la hora de lanzar, como ha sido el caso de Aguadulce, con peloteros como Edisson González, Carlos González y Esmith Pineda.
Y es que el responsable de 10 títulos nacionales como mánager de la tropa aguadulceña señaló que a nivel de la ligas internas ellos no hacen nada diferente a otros lugares.
Cumplen con los 12 partidos obligatorios que exige la organización de la Little League.
La otra clave está en las escuelitas de béisbol, las cuales mantienen la llama encendida de las Pequeñas Ligas durante todo el año.
González, responsable y líder de la escuela Los Thunder, enumeró a otras cuatro escuelas de béisbol que trabajan en el área.
Una es la escuela de San José, que lidera el mánager Carlos Jaén, están las Águilas del coach Ubaldo Ramos, los Fénix de Carmelo Cruz y el equipo de Los Robles.
APOYO FAMILIAR
Pero esto no es todo.
Como en toda liga exitosa de niños el apoyo de los padres de familia también es fundamental.
“Sin los padres me atrevería a decir que no hubiera ligas”, explicó Melitza de Pineda.
La madre del pelotero mundialista Esmith reveló desde el interior de su casa ubicada en el corregimiento de El Roble todo tipo de actividades que entre los padres tienen que realizar para apoyar al programa de Pequeñas Ligas.
Desde ventas de comida y juegos de bingo, cualquier actividad que genere dinero es válida.
“Nosotros nos pasamos haciendo actividades para comprar bolas y para ayudar a pagar árbitros”, explicó.
Los Pineda acaban de regresar de Barranquilla, Colombia, donde estuvieron apoyando al equipo de Aguadulce en el Latinoamericano infantil, donde no pudieron defender el título al caer ante la novena colombiana en semifinales.
“Todos queríamos que ganarán, pero no pudo ser”.
Al ser consultada sobre la ausencia de un parque de pelota especial para las Pequeñas Ligas, no dudó en mencionar lo complicado que es trasladarse de estadio a estadio en busca de un lugar para entrenar.
“Es muy triste que a pesar de tantas glorias que ha dado Aguadulce no contemos con un estadio”.
La madre del cuarto bate del equipo infantil recordó la promesa que hizo el año pasado el presidente Juan Carlos Varela durante el agasajo a los niños y solo espera que al final pueda cumplirla.









