La clase de 2014 ya tiene como nuevos miembros del Salón de la Fama a Greg Maddux, Tom Glavine y Frank Thomas, pero la de 2015 ya cuenta también con Randy Johnson, el dominicano Pedro Martínez y John Smoltz, que llegan con las mismas o más posibilidades de salir elegidos en su primera presentación en las cartulinas de votación.
Se trata de un trío de extraordinarios lanzadores que tienen en su poder los números suficientes para conseguir estar junto a las grandes leyendas de todos los tiempos.
A ese trío de maestros en la loma se les une el toletero Gary Sheffield siendo la mayor esperanza para la elección entre los bateadores que serán elegibles por primera vez en la votación después de cinco años de haber concluido sus carreras.
Todos ellos se unirán a los que regresan a la papeleta de votación como Craig Biggio, que se quedó a dos votos de ser electo en 2014, y Mike Piazza, que conectó más cuadrangulares como receptor que ningún otro pelotero en la historia de las Grandes Ligas.
Maddux, Glavine y Thomas, tres peloteros fuera de toda sospecha de dopaje, fueron elevados al Salón del Fama del béisbol este año, su primero de consideración por los cronistas.
La estrella más grande entre los candidatos debutantes en 2015 es Johnson, el lanzador zurdo conocido como el Big Unit, y también por su tremenda recta y su intenso carácter mostrado siempre desde el montículo.
Seleccionado en el sorteo universitario y desarrollado por los desaparecidos Expos de Montreal antes de convertirse en estrella con los Marineros de Seattle, Astros de Houston, Diamondbacks de Arizona, Yankees de Nueva York y Gigantes de San Francisco, Johnson ganó el trofeo Cy Young en cinco ocasiones, una fue en la Liga Americana y cuatro de manera consecutiva en la Liga Nacional (1999-2002).
Johnson fue elegido 10 veces al Juego de Estrellas y encabezó su liga en promedio de efectividad cuatro veces y en ponches nueve ocasiones, y actualmente es el líder de todos los tiempos de ponches (10,6) por cada nueve entradas.
Además consiguió 303 victorias, un PCLA de 3.29 y 4 mil 875 ponches (segundo sólo detrás de los 5 mil 714 de Nolan Ryan) en 22 temporadas que estuvo como profesional, tras retirarse a los 45 años.
Por su parte, Martínez fue sinónimo de consistencia y dominio en la loma a lo largo de 19 campañas, en las que ganó tres premios Cy Young y registró varias de las temporadas más impresionantes para un lanzador en las últimas décadas.
Como parte de una ola de peloteros dominicanos firmados por los Dodgers, Pedro debutó con L.A. a la edad de 20 años y fue enviado a Montreal dos años más tarde, y eventualmente jugó para los Medias Rojas de Boston, Mets de Nueva York y Filis de Filadelfia en ocho estelares campañas.
ganó el premio Cy Young en dos ocasiones (1999-2000) y encabezó la Liga Americana en efectividad cuatro veces.
Su promedio de efectividad de 1.74 en 2000 fue el más bajo registrado en Grandes Ligas desde que el recién elegido Maddux tuvo un PCLA de 1.63 en 1995.
Martínez finalizó con 219 victorias y un promedio WHIP (bases por bolas más hits dividido entre el número de entradas lanzadas) de 1,050 que ocupa el quinto lugar en la historia del béisbol, reforzado por la marca de 0.737 en 2000 que permanece como la mejor que se tiene en récord.
Por su parte, Smoltz brinda un ángulo de varias facetas de juego al debate que le da esperanzas para unirse a sus excompañeros con los Bravos, Maddux y Glavine en Cooperstown.
Smoltz, ocho veces convocado al Juego de Estrellas, se convirtió en el único lanzador en registrar 200 victorias y 150 salvamentos, comenzando su carrera como parte de la rotación de los Bravos.
Smoltz pasó 20 años con los Bravos antes de terminar su carrera con los Medias Rojas y Cardenales, finalizando con 3 mil 82 ponches (decimosexto en la lista de todos los tiempos).
