Esteban Ocon, el compañero de Fernando Alonso en Alpine, entró este domingo, al ganar el GP de Hungría, en el muy selecto club de los vencedores franceses en Fórmula 1, junto al cuádruple campeón del mundo Alain Prost y a los dos últimos ganadores de GP, Olivier Panis en 1996 en Mónaco y Pierre Gasly el año pasado en Monza.
Hijo de una familia modesta que tuvo que realizar equilibrios para financiar su carrera, el piloto de Evreux, en Normandía, tuvo que esperar a su 78º Gran Premio en la élite para alcanzar el sueño de todos los pilotos: subir al cajón más alto del podio y convertirse en el 14º piloto galo que gana una carrera en F1.
Ocon, que durante mucho tiempo soñó con ser piloto de Mercedes, cuando era piloto reserva de la escudería alemana, logró el éxito al volante de un modesto Alpine-Renault al término de una carrera loca.
“¡Qué momento! Hemos pasado por momentos difíciles esta temporada, pero seguimos trabajando. No sé qué decir, simplemente es fantástico. Es un trabajo de equipo”, reaccionó antes de subir al podio.
En Mercedes, como piloto reserva en 2019, pasó horas en el simulador en Inglaterra, a veces noches enteras, para ayudar a la puesta a punto de los monoplazas de Lewis Hamilton y de Valtteri Bottas. Una tarea ingrata incluso para un piloto discreto, pero con una determinación de hierro.
Tras perder su puesto en Racing Point a finales de 2018 para dejar sitio a Lance Stroll, cuyo padre financiaba la escudería, Ocon llegó a temer que no volvería a la F1. Pero luego de un año sabático encontró su lugar en Renault, denominada Alpine en 2021.

