Los Lakers estaban listos para celebrar el viernes el título de la NBA. Lucían sus uniformes en memoria de Kobe Bryant, el trofeo Larry O’Brien estaba en la pista y el confeti oro y púrpura cargado en los cañones, cuando Jimmy Butler mandó parar todo.
La estrella de los Miami Heat, negándose otra vez a la rendición, arruinó el festejo cargando al equipo a sus espaldas hasta un triunfo por 111 a 108 que redujo la desventaja a 3-2 ante Los Angeles Lakers y forzó un sexto juego el domingo.
Compitiendo hasta la extenuación, Butler sumó 35 puntos, 12 rebotes, 11 asistencias y 5 robos. No pudo ser frenado ni siquiera por LeBron James, un gigante también el viernes (40 puntos y 13 rebotes), con quien sostuvo un duelo antológico en el dramático final.
Butler, que en estas finales ha jugado 42 minutos de media, alcanzó el viernes los 47 minutos y 11 segundos en la cancha, descansando un total de 49 segundos en todo el juego.
LeBron James hizo un llamado a sus compañeros a asumir los errores y estar listos para el sexto juego hoy, domingo.
“Este equipo te hace pagar por cada error”, dijo James después de la derrota ante los Miami Heat, que redujeron la desventaja a 3-2 en el marcador global de la serie.
En un final dramático, los Lakers llegaron a tener un tiro que, de entrar, les hubiera dado el partido y el título.
“Tuvimos una gran oportunidad para ganar el partido, para ganar la serie (...). Tenemos que ser mejores en el sexto partido y cerrar la serie”, dijo James, ansioso por conquistar su primer anillo con los Lakers y el cuarto de su carrera.
