OPINIÓN IConstantino o Tino Martínez es un pelotero norteamericano, nacido el día 7 de diciembre de 1967, de padres inmigrantes españoles, en la ciudad de Tampa, estado de Florida.Después de cuatro temporadas completas con los Marineros de Seattle, en el año de 1996, pasó a ser un miembro prominente de los Yanquis de New York, hasta el año 2001, cuando se convirtió en agente libre y fue contratado por los Cardenales de San Luis. En los seis años en Nueva York, Tino tuvo excelentes temporadas e impuso una tónica de profesionalismo y calidad. En ese lapso tuvo dos temporadas extraordinarias, siendo estas la de 1997 cuando dio 44 cuadrangulares, con 141 carreras empujadas y la del año 2001, cuando logró conectar 34 batazos de vuelta completa, con 113 carreras impulsadas.En el año 2002, Tino se convirtió en agente libre y a pesar de que el año anterior había logrado muy buenos números, los Yanquis prefirieron contratar a Jason Giambi por un salario muy superior que el que pudieran haber pagado a Martínez. Ese año, el de Tampa consiguió un contrato de dos años con los Cardenales, pero sus estadísticas no impresionaron y en el año 2004 firmó por un año con los Devil Rays de Tampa, año en que tampoco lució a su altura.Todo parecía que la carrera de Tino Martínez se aproximaba a su final, y los Yanquis en una movida inteligente decidieron contratarlo por un año, para que jugara en los episodios finales de cada juego, como una garantía defensiva, asumiendo que Jason Giambi sería el primera base regular y recuperaría ese gran poder que demostró en años anteriores. Giambi no ha resultado este año tampoco, pero Tino ha sorprendido a los entendidos. No solamente esta jugando defensivamente como en sus mejores tiempos, sino que ha iniciado una racha violenta de cinco batazos de vuelta completa en cinco partidos consecutivos.Esto ha permitido a su equipo salir de uno de los peores slumps que ha tenido en sus últimos años.Hace algún tiempo tuvimos la oportunidad de conversar con Tino Martínez y pudimos apreciar su don de gentes y calidad humana. También notamos la gran atracción que ejerce sobre los niños, quienes lo consideran junto con Derek Jeter, como sus peloteros yanquis favoritos. Bienvenido a casa, Tino, que tus fanáticos nunca te olvidaron y tu tampoco te olvidaste de ellos.
El autor es cronista deportivo