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Rod Carew: ‘Oye como va’

La leyenda del béisbol panameño relata en un libro los momentos antes y después de sufrir un ataque al corazón.

Rod Carew: ‘Oye como va’
Rod Carew. Archivo

El 19 de septiembre de 2015, Rod Carew se sentía tan bien que si alguien le hubiese preguntado cómo estaba de salud, habría sonreído y sacudido las maracas para celebrar su condición física. Un día después su corazón le falló en un campo de golf.

La noche de ese 19 de septiembre Carew estuvo en el estacionamiento del Angel Stadium, donde su amigo Manny Rodríguez y su banda, covers de Carlos Santana, estaban terminando su espectáculo, y lo invitó al escenario.

“Nunca me habían hecho una solicitud tan ridícula. Él sabe que no me siento cómodo cuando soy el centro de atención y que no soy cantante”, narra Carew en el prólogo de su libro One Tough Out: Fighting Off Life’s Curveballs (Luchando contra las curvas de la vida), que está a la venta en Amazon.

“Abrí los ojos lo suficiente para ver un perfil de un hombre con un brillo dorado y celestial a su alrededor. Él era mi ángel guardián”.

Rod Carew, ex grandes ligas panameño.

Carew, de 74 años de edad y primer panameño en ingresar al Salón de la Fama de las Grandes Ligas, relata que estaba en sus mejores momentos cuando subió al escenario y no le pesaban los 70 años, próximos a cumplir el 1 de octubre de ese año.

“En el camino, alguien me entregó un par de maracas negras, las sacudí y la multitud gritó. Me incliné hacia el micrófono y canté las únicas palabras que sabía: Oye como va”.

Carew se describe –para ese instante– como un hombre que pesaba 190 libras, solo unas pocas más de las que tenía para su última temporada en las Mayores (1985). “Me mantuve en forma a la antigua, comía muchas frutas y verduras. No fumaba y rara vez tomaba alcohol, mis únicos vicios habían sido mascar tabaco y comer helado”.

El panameño se estaba preparando para el mes de octubre de ese año, al que calificó de memorable por el viaje que iba a hacer junto a su esposa Rhonda y dos amigos a Italia.

No olvidó que cinco meses antes, un examen confirmó su buen estado de salud. También se sentía contento por la fiesta Light The Night Walk, un evento anual para recaudar fondos para la Sociedad de Leucemia y Linfoma, uno de los varios grupos que apoya el panameño desde que su hija Michelle murió de leucemia en 1996, a los 18 años.

El primer Salón de la Fama panameño

El panameño fue exaltado al Salón de la Fama de las Grandes Ligas en 1991. Fue el primero en hacerlo. Mariano Rivera es el segundo, en 2019.

Rod Carew tiene 74 años de edad y sigue vinculado al béisbol.

Recibió un transplante de corazón y riñón en 2016.

El siete veces campeón bate y miembro del Salón de la Fama desde 1991, después de treinta años de su último turno, sigue conectado con el juego de pelota. Carew detalla que va a Cooperstown todos los veranos para la reunión anual del Salón de la Fama; además, tiene deberes con los Mellizos y los Ángeles, los equipos en los que jugó durante sus 19 temporadas.

Después de la fiesta con Manny, Carew y Rhonda regresaron a casa. Al día siguiente tenía que levantarse temprano para ir al campo de golf Cresta Verde, en Corona.

“Me gusta usar un alias para evitar que alguien vea mi nombre y digan que jugaron golf con Rod Carew. Raramente caliento en el campo de prácticas o en el green”, señala Carew en su libro sobre la llegada al campo en el que sufrió el ataque al corazón, el 20 septiembre de 2015.

El Salón de la Fama afirma que cuando le dieron la llave del carro de golf condujo unos 30 metros a la sombra de un árbol que daba al hoyo, un par 5 de 500 yardas.

“No soy tan bueno pegándole a la bola de golf como a la de béisbol. Normalmente comienzo fuerte, y efectivamente, mi primer golpe fue una belleza”, rememora el maestro del bate.

Extraña sensación

Camino al carro, recuerda Carew en su publicación, sintió “una extraña sensación en el pecho”.

El ex grandes ligas la describe como ardiente y apretado, asi como el reflujo ácido. “Me di cuenta que mis manos estaban húmedas, instantáneamente recordé una conversación con mi amigo Chris Ferrano. Había estado jugando dados en Las Vegas cuando su pecho se apretó y sus manos se volvieron ́húmedas”.

¡Estaba teniendo un ataque al corazón!“Me tambaleé hacia la tienda, dejé caer la mano sobre el escritorio y le dije al joven que llamara al 911”, describe Carew.

Mientras marcaban, la muchacha del snack bar, Gina Besheer, se le acercó. “Ella vio que mis labios estaban blancos y mi respiración era más como un resoplar. Ella llamó a su esposo, un paramédico, que le dijo que apretara las yemas de mis dedos y las soltara sacando sangre y mirando qué pasaba después. Si el color volvía rápidamente, eso era bueno”.

Carew dice que las puntas de sus dedos seguían blancas, lo que suponía que estaba teniendo un ataque al corazón.

“Le pedí a Gina que llamara a Rhonda. Cuando terminó de explicar dónde estaba y qué estaba pasando, Rhonda escuchó la sirena de una ambulancia del Departamento de Bomberos de Corona”, se lee en un extracto del libro.

A continuación, detalla que su presión arterial era tan baja que los paramédicos sabían que estaba en shock. El primer examen que le realizaron mostró un latido irregular; luego vino un electrocardiograma, la máquina dibujó líneas onduladas como lápidas.

Este término tiene doble significado. Primero, describe el patrón de la pantalla; la segunda interpretación advierte de un ataque cardíaco masivo, del tipo tan letal que lo llaman la “Viuda”.

Carew fue trasladado al hospital comunitario Riverside, a 14 millas de distancia, donde fue recibido en la sala de emergencias.

Pronto, el ritmo fue restaurado y sus arterias estaban claras. “Mi corazón estaba débil, por lo que los médicos insertaron una bomba para proporcionar impulso durante los próximos días”.

Durante su experiencia, Carew no recuerda el momento preciso en el que logró escuchar: “Lo estamos perdiendo, maldita sea, lo estamos perdiendo”. El panameño ́revela que abrió los ojos lo suficiente para ver un perfil de un hombre con un brillo dorado y celestial a su alrededor. “Él era mi ángel guardián. Él estaba aquí para protegerme. Según todos los informes, debería haber muerto el 20 de septiembre de 2015”, agrega.

En diciembre de 2016, la leyenda del béisbol panameño fue intervenido quirúrgicamente para un transplante de corazón y riñón que le pertenecía al jugador de la NFL, Konrad Reuland.

Actualmente, Carew tiene 74 años de edad y sigue vinculado al béisbol.


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