La última vez que Panamá fue local en un torneo de la Unión Centroamericana de Fútbol (Uncaf) el resultado fue “Horroroso”.
Han pasado casi ocho años desde aquel mes de febrero de 2003 cuando la selección de fútbol de Panamá fracasó rotundamente en su propia casa perdiendo tres de sus cinco partidos.
La vergüenza fue tan grande que el onceno panameño, dirigido en ese entonces por el brasileño Carlos Daluz, ni siquiera consiguió uno de los cuatro boletos entre seis equipos participantes rumbo a la Copa de Oro.
El onceno panameño terminó quinto entre seis países superando sólo a Nicaragua, recordado verdugo de la Marea Roja en dicho torneo en el estadio Rommel Fernández en uno de los episodios más negros de su historia futbolística.
La hazaña de los nicas fue tan sorpresiva que su victoria de 1 por 0, un viernes 21 de febrero, vino a representar el primer triunfo de su historia en un campeonato centroamericano.
La Prensa tituló la crónica del partido como “Horroroso” y detalló en su relato que lo visto fue “un Rommelazo, el que dejó boquiabiertos, decepcionados y amargados a los miles de fanáticos que se hicieron presentes en el coloso de Juan Díaz”.
