En junio pasado, Daniel Espino, revolucionó el béisbol. El lanzador derecho, de 6.2 pies de estatura, y con una recta que roza las 100 millas por hora fue escogido en la primera ronda del draft de las Grandes Ligas por los Indios de Cleveland, con un bono que estaría cifrado en 2.5 millones de dólares aproximadamente.
Esa noche del 3 de junio, Espino se convirtió en el primer panameño y latino en ser seleccionado en la ronda inicial de novatos del draft estadounidense, con uno de los bonos más altos en la historia del béisbol nacional. Se menciona que el anterior era de Miguel Amaya de 1.5 millones de dólares.

Espino regresó hace unos días a Panamá, y ayer estuvo en el estadio Andy Alonso, del Parque Lefevre, donde compartió con los jóvenes que participaron en la inauguración de la liga de béisbol infantil y preinfatil.
El pelotero, de 18 años de edad y 200 libras de peso, le agradeció a los padres presentes por el apoyo que le dan a sus hijos. Recordó que los suyos siempre le han respaldado en todas las metas que se ha trazado.
En medio de la algarabía, por su presencia, los padres de familia, peloteros, entrenadores y público en general aprovecharon para tomarse un selfie, fotos y hasta firmar algunos recuerdos, con el prospecto.
La promesa de los Indios agradeció a los organizadores por mantener vivas estas ligas, que le dan la oportunidad a muchos niños de seguir soñando para llegar a jugar en la pelota profesional, tal como él lo hizo.
En Parque Lefevre, Espino, se sentía en casa, en este parque de pelota, y el de Betania dio sus primeros pasos en el béisbol antes de viajar a tierras estadounidenses para labrar una de sus metas principales, firmar con un equipo de Grandes Ligas.

“2019 fue un año de aprendizaje, estoy acoplándome a lo que la organización espera de mí”, dijo Espino, quien agregó que con la organización de los Indios se siente como en su propia casa.
También dio a conocer que el próximo mes regresará a Georgia Premier Academy (EU) para seguir preparándose para el spring training, aunque los Indios todavía no le han asignado su rol.
“Quiero comenzar en un buen equipo, en una buena liga y tener una temporada en la que le pido a Dios que me mantenga saludable”, señaló el joven jugador.
Sobre el bono que recibió de parte de la organización de los Indios, dijo que “el dinero no es lo que hace a un jugador. Esto no me quita el hambre de seguir jugando, y dar lo mejor dentro del terreno de juego”.
“Creo que Dios tiene un propósito para mí, y desde que fui a Estados Unidos lo sabía. Nunca pensé que me iba a picar esta organización [Indios], me sentía nervioso, pero sabiendo que Dios tenía un destino para mí me mantuve tranquilo”, confesó el lanzador sobre el momento en que fue seleccionado por los Indios.
También se refirió a la carrera de su compatriota Mariano Rivera, exaltado este año al Salón de la Fama de las Grandes Ligas. “Admiro todo lo que consiguió, pese a ello nunca perdió la humildad”.
Le correspondió a Santiago Peña, de los Piratas de Parque Lefevre, hacer el juramento de honor que puso en marcha el torneo