En pleno debate sobre el uso del videoarbitraje, el otro sistema de ayuda a los colegiados, la llamada tecnología de línea de gol, volvió a fallar ayer en un partido de la Copa de la Liga francesa, lo que provocó varios minutos de incertidumbre.
Jugaban el Rennes y el Marsella en los octavos de final de la competición, cuando el capitán bretón Benjamin André, a la hora de juego y con 2-1 a favor de su equipo, disparó a puerta y la pelota tocó en el travesaño, antes de botar claramente un metro por delante de la línea de meta, algo que vieron los aficionados que acudieron a ver el partido al estadio. Sin embargo, el reloj que llevan los árbitros y que está conectado al sistema de detección automática de goles (llamado en inglés goal line technology) vibró y el árbitro principal Johan Hamel concedió un gol que para todos los presentes parecía inexistente.
Hicieron falta varios minutos de discusiones para que el árbitro, tras consultar las imágenes de televisión en las que se veía claramente que el balón no había traspasado la línea, echó atrás su decisión de conceder el tanto y el juego pudo continuar. Finalmente, después de que el encuentro finalizase con empate a dos goles los 90 minutos reglamentarios, el Rennes se clasificó en los penales a los cuartos de final del torneo (4-3 en la tanda decisiva).
No es el primer incidente de este tipo en el estadio Roazhon Park. En un partido entre Caen y Rennes el color de la camiseta del arquero Rémy Vercoutre, que jugaba de amarillo, parece que provocó interferencias en el sistema. Curiosamente, el portero del Marsella de ayer, Yohann Pelé, también vestía de amarillo. Este color ya fue responsabilizado del primer incidente de este tipo ocurrido en el fútbol francés hace unos 10 meses, ya que el portero del Burdeos, Cédric Carrasso, también vestía de amarillo en un partido contra... el Rennes, que parece abonado a estos percances.
