“Ha llegado la hora de dejar el béisbol como pelotero de los torneos provinciales y nacionales”, expresó en tono firme el receptor bocatoreño Sergio Araúz Villarreal.
Tras 22 años de estar en los nacionales, donde defendió los colores de las provincias de Chiriquí, Panamá Metro, Chiriquí Occidente y más de una década a Bocas del Toro, “ha llegado la hora de retirarme y no habrá marcha atrás”, sostuvo.
“Ha sido una carrera muy bonita, en la cual he alcanzado un título nacional juvenil con Chiriquí; dos de la mayor con Chiriquí y dos más con Bocas del Toro, y este año sueño con lograr la quinta corona con esta provincia”, destacó.
Para el receptor sería cerrar con broche de oro su participación en el campeonato mayor de béisbol. “Despedirme de la afición bocatoreña en el nuevo estadio Calvin Byron y siendo campeón sería estupendo”, añadió Araúz, de 42 años.
Sergio Araúz, receptor de béisbol.
Aceptó que el calor humano de la familia ha influido, especialmente por las largas ausencias por los campeonatos nacionales e incluso previo a estos.
“Como deportista disciplinado me abstengo de celebraciones, fiestas de fin de año, ferias, carnavales, desde hace muchos años no las comparto en familia y amistades”, señaló.
También dijo que hay jóvenes peloteros que vienen ascendiendo para el relevo, aunque aclaró que mentalmente “me siento joven para continuar”.
Aceptó que le cuesta mucho alcanzar las condiciones óptimas, “esas que siempre había buscado entrenando de manera disciplinada fuera y dentro del campo deportivo, incluso desde los tiempos de jugador juvenil”.
“Deseo retirarme siendo campeón por quinta vez, por tercera vez sería con Bocas del Toro, con quien cumplo esta campaña 11 años de estar defendiendo los colores de esta, mi provincia natal, las otras dos coronas fueron con Chiriquí”, aclaró.
“Desde hace dos años he estado ideando retirarme despidiéndome en el estadio nuestro, pero se dio la situación de su construcción y este año es definitivo”.
“No soy de mucho llorar, pero sé que al momento de despedirme será un momento de tristeza para la cual hoy digo que estoy preparado, pero ese día, ante mi público bocatoreño… solo puedo asegurar que estaré muy triste, lo demás no sé qué pasará”.

“No estar jugando en la próxima temporada, viendo un partido desde las graderías, sé que será de gran tristeza y dolor, pero es mi decisión”. “Es mejor que te digan ‘gracias’ cuando te vas por tu voluntad, a que te digan basta y te echen”, dijo.
Sobre sus lesiones, comentó que en 2012, cuando ganaron el campeonato, se fracturó la mano y José Pineda tomó su puesto. “Fue sumamente doloroso el saber que no podría jugar, pero gracias a Dios regresamos y pudimos hacerlo”.
Aconsejó que “como padres debemos inculcarles a nuestros hijos vida saludable, de alimentación y ejercitación deportiva. Fútbol, béisbol, danza y toda enseñanza deben hacerla con disciplina y de la mejor manera, para que sean grandes en lo que a ellos les gusta, siempre teniendo como norte, primero que todo la educación”.
