Equipos reducidos y aislados los unos de los otros, máscaras indispensables, ruedas de prensa virtuales... la Fórmula 1 se reúne desde ayer en Austria en su primer gran premio de 2020 y de la era del nuevo coronavirus, con un resultado deportivo y de desarrollo incierto.
Entre las primeras grandes competiciones internacionales en reanudarse, la categoría reina del deporte del automóvil se sabe escrutada. Ha intentado no dejar nada al azar editando un código de conducta al que deben adherirse todos los que tengan acceso al Red Bull Ring, en las montañas de Estiria, en el centro del país, este fin de semana y el siguiente, en un segundo gran premio.
En este protocolo sanitario, los participantes serán controlados cada cinco días y se limitarán al máximo los contactos no necesarios, para evitar una anulación por contaminación, como en marzo en Australia, o una serie de positivos como en el Adria Tour del tenista Novak Djokovic en junio.
Hamilton destaca en las prácticas
Los terceros ensayos libres están programados para hoy, antes de la sesión de clasificación, que determinará la parrilla de salida del primer Gran Premio de este 2020, cuya carrera tendrá lugar mañana.
Lewis Hamilton (GBR/Mercedes) 1:04.304 (42 vueltas) tuvo el mejor tiempo de los ensayos de ayer.
Los telespectadores verán un paddock fantasma y tribunas vacías, al disputarse la prueba a puerta cerrada.
“Tendremos que intentar dar espectáculo” en pista, afirma el holandés Max Verstappen, cuya escudería Red Bull juega en casa.
“La primera carrera de la temporada es a menudo caótica y es ahí cuando se presentan las oportunidades”, recuerda el team principal de Alfa Romeo, Frédéric Vasseur.
Las diez primeras mangas anuladas o aplazadas, así como Singapur y Japón después, harán que el campeonato sea más corto que las 22 pruebas inicialmente programadas. Con menos ocasiones de enmendar errores, harán falta autos fiables y pilotos prudentes, pero también audacia para no dejar pasar las ocasiones.
Un desafío se presenta de este modo en el Red Bull Ring, circuito corto (4 mil 318 km) y con curvas trampa que requieren “ser muy precisos”, apunta el mexicano Sergio Pérez (Racing Point), para quien “hay más presión que de costumbre en una vuelta”.
A menudo dominadores en otros circuitos, las flechas de plata no destacaron estos últimos años en el circuito austríaco (doble abandono en 2018, tercera y quinta plazas en 2019), cuando Red Bull y Verstappen lograron dos victorias consecutivas.
Si logran una tercera victoria, y una cuarta una semana después, eso podría cambiar la fisonomía de una disciplina archidominada por Mercedes desde 2014.
Esta vez el color de los monoplazas alemanes será negro, en apoyo del movimiento contra el racismo Black Lives Matter, con uno de esos dos autos conducido por el británico Lewis Hamilton, que igualaría al legendario piloto alemán Michael Schumacher si ganara un séptimo título mundial al final de la temporada.
La F1 ha adornado el paddock con autos con los colores del arcoiris y el lema ‘We race as one’ (Corremos unidos) para saludar las luchas contra la Covid-19 y contra las discriminaciones.
“Ganar el título este año tendría todavía más sentido” que ningún otro, estimó Hamilton por ese contexto de pandemia y de lucha contra el racismo.
“Es un año tan monumental, con esta pandemia que sigue muy presente y contra la que luchamos, y en el plano más personal por el movimiento Black Lives Matter”, apuntó el vigente campeón.
Los pilotos debaten si clavar la rodilla en el suelo o hacer otro gesto contra el racismo justo antes de la salida de la carrera.
Hamilton consiguió un mejor crono ayer en la segunda sesión, con un minuto, cuatro segundos y 304 milésimas.
En la hoja de tiempos de la sesión superó a su compañero finlandés de Mercedes, Valtteri Bottas (por 197 milésimas), y al mexicano Sergio Pérez (Racing Point), por 641 milésimas.
En Ferrari, el mejor del viernes fue el alemán Sebastian Vettel (4º en la segunda sesión), que al término de 2020 abandonará la Scuderia.


