ENTREVISTA A ABDIEL AYARZA

Una historia de superación

Una historia de superación
Abdiel Ayarza fue el héroe de los dos partidos amistosos ante Costa Rica, al darle el triunfo a Panamá en ambos compromisos. (Ezequiel BECERRA / AFP)

No es muy expresivo, pero su humildad y talento lo han colocado en la mira de todos. Abdiel Armando Ayarza Cocanegra, de 28 años de edad, se ha convertido en el jugador del momento por el gran desempeño que ha venido teniendo y, sobre todo, por los dos goles que le anotó recientemente a Costa Rica.

Conoceremos lo difícil que fue su infancia en el sector de Río Alejando, en Colón; cómo llegó a la Liga Panameña de Fútbol y al club Cienciano de Perú, pasando, a la vez, por la selección nacional.

¿Qué se siente haberle anotado dos goles a Costa Rica en su casa, que lo ponen en la historia?

Gracias a Dios pude anotar los dos goles, pero el mérito es de todos los jugadores. El haber jugado suelto me daba la oportunidad de sumarme al ataque y se me dieron los goles.

¿Le gusta jugar más de marca o que le den libertad para poder pisar el área?

En el Cienciano, tengo la oportunidad de jugar de marca si el capitán del equipo no está, pero si él juega, entonces quedo suelto, que eso me gusta más”.

¿Por qué le dicen el Cazador? ¿Se identifica con ese apodo?

Bueno, yo soy oriundo del sector de Río Alejando, en Colón, y allí hay mucha vegetación y a mí de chico me gustaba ir a cazar iguanas, lagartos y cangrejos azules, y por eso me apodaron así.

¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?

Yo comencé jugando con un equipo de nuestro barrio que se llamaba Golden Boy y luego, con 16 años, pasé a la Liga de Ascenso con el Colón C3, con el que estuve siete años y solo ganaba unos 35 dólares.

¿Cómo hacía para vivir con 35 dólares?

Sí, la verdad solo ganaba para tener el pasaje para ir a entrenar y jugar, por lo que me tocó hacer otras cosas como botar basura y cargar tanques de agua para poder ganar algo más. A la edad de 11 años fui separado de mis hermanos (Abdiel es el cuarto de siete), ya que mi padre cayó preso y mis tías se hicieron cargo de varios de mis hermanos.

¿Me cuentan que además de botar basura y cargar agua, logró entrar a trabajar en la construcción?

Sí, trabajé en la construcción y ya ganaba más dinero, inclusive trabajé dos años en la ampliación del Canal, sellando las grietas de las compuertas con cemento y también haciendo perforaciones.

¿Cómo hacía para trabajar y entrenar?

Trabajaba a veces de noche o de día, y de allí salía a entrenar con el Colón C3. Si trabajaba de noche, entrenaba solo en la mañana, amanecido, pues si no lo hacía, no me convocaban para jugar”.

¿Cómo llegó a la Liga Panameña de Fútbol?

Se me abrieron las puertas con el hoy desaparecido club Santa Gema de Arraiján, con el que firmé por dos años y allí las cosas empezaron a mejorar económicamente.

¿Fue muy difícil tener que viajar de Colón a Arraiján para entrenar?

“Ufff... no te imaginas, yo madrugaba a las 3:00 de la mañana para poder llegar a Arraiján a las 6:00 a.m. Tomaba un bus que me dejaba en Sabanitas, de allí tomaba otro para bajarme en Chilibre. Allí tomaba un taxi a dólar, que me dejaba en el Centenario y, finalmente, tomaba un ferry para ir a Arraiján.

¿Cómo llegó al CAI de La Chorrera?

Cuando desaparece Santa Gema, el técnico Francisco Perlo me lleva al CAI e igualmente tenía que hacer la misma travesía todos los días.

Su llegada al Cienciano de Perú, ¿cómo se da?

En lo futbolístico bien, pese a debutar con una tarjeta roja al meter la mano para salvar un gol, pero el tema de la comida sí fue fatal para mí. Siempre estaba débil, porque no comía y hasta fui a parar al hospital.

¿Qué hacía para poder alimentarse?

Yo solo tomaba bebidas energéticas, guineo y naranja. Además, les cambiaba mi comida a mis compañeros por el pan, pero poco a poco lo fui asimilando y, bueno, aún sigo aquí en el fútbol peruano.

¿Dónde se ve jugando en un par de años?

Yo tengo contrato hasta diciembre aquí en Perú, pero aquí me siento bien y a esperar a ver qué pasa el otro año.

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