Ya pasaron algunos días del pleito entre Manny Pacquiao y el mexicano Antonio Margarito y todavía se comenta el castigo físico que sufrió el derrotado.
Pacquiao, quien sigue demostrando que es el mejor libra por libra del momento, superó por decisión unánime a Margarito en el Cowboys Stadium de la ciudad de Dallas, Texas.
Margarito, demostrando gran valentía, combatió casi todo el pleito con el pómulo derecho fracturado.
Sin embargo, es importante resaltar que el boxeo no es una carnicería, sino un deporte de fintas y técnicas.
Casi todos los organismos de boxeo a nivel internacional están enfocados en la protección de los boxeadores y esa debe ser la línea a seguir.
Pero eso no sucedió en el pleito entre Margarito y Pacquiao avalado por el CMB.
El árbitro Laurence Cole en varias ocasiones le preguntó a Margarito si podía seguir el encuentro, ya que tenía un ojo prácticamente cerrado.
En este tipo de situaciones el árbitro debe tener el carácter necesario para detener un combate sin importar el lugar.
El Cowboys Stadium estaba prácticamente repleto de fanáticos de ascendencia mexicana y quizás el árbitro sintió presión.
Sin embargo, su deber era proteger la integridad física de Margarito, quien recibió demasiado castigo por parte del Pacman filipino.
También la esquina de Margarito es culpable del maltrato físico recibido por el mexicano. Margarito es un boxeador de 32 años que tiene mucho que dar en el pugilismo rentado y con palizas como esta su carrera profesional y vida pueden estar en peligro.
Si el árbitro no tiene el carácter de detener un encuentro, si a la esquina no le importa con la integridad física de un boxeador, entonces debe haber alguien con las correas bien puestas que tome la decisión.