Juan Vega, el receptor del equipo de Chiriquí que junto al pelotero bocatoreño Valentino Arce y el árbitro Eduardo Arosemena fueron los tres protagonistas de la jugada para que Chiriquí no continuara jugando ante Bocas del Toro el pasado martes, aseguró que no se arrepiente de lo hecho por él al romper la jugada de doble play.
“Fue una jugada que todos los peloteros hacemos de manera regular para romper la doble matanza”, afirmó el joven máscara de 21 años y 215 libras de peso.
Tras una pausa y respirar profundamente retomó el diálogo diciendo: “Estoy triste por lo que se dio, lastimosamente nos sacaron del campeonato como muchos lo pretendían, pero a la vez estoy feliz por el trabajo que todos realizamos en esta campaña, que no fue fácil, pero que nos hizo unirnos más para enfrentar todas esas situaciones contrarias al equipo”.
El pelotero, que formó parte del equipo juvenil de Chiriquí que en el año 2007 alcanzó el campeonato nacional, afirmó que en lo personal está con la conciencia tranquila.
“Estuve en la banca esperando que se me diera la oportunidad de jugar y cuando llegó no la desperdicié, estaba consciente de que me había preparado para este torneo meses antes del inicio del campeonato provincial”, sostuvo.

