Marcados por el estigma de ser los protagonistas del único campeonato declarado desierto en 62 años de historia de los nacionales de béisbol mayor, las novenas de Los Santos y Herrera vuelven a enfrentarse 16 años después de ese triste capítulo, en otra final por el campeonato.
Se trata de dos viejos rivales que por años han dado colorido a estos campeonatos a través del llamado "Clásico de Azuero" y que ahora definirán el campeón de la sexagésima tercera (LXIII) versión de estos torneos, cuya disputa se inicia esta noche a partir de las 7:30 p.m. en el estadio Nacional Rod Carew, coliseo que también será escenario mañana, miércoles, del segundo encuentro de la serie pactada al mejor de siete juegos.
SERIE PAREJA
El derecho Rolando Paz fue confirmado por el piloto cubano Israel Delgado para abrir el encuentro por la tropa herrerana; mientras que su contraparte, el santeño, Aristides Bustamante, barajaba hasta ayer en horas de la tarde los nombres de Camilo Hernández y Luis Fuentes como probables abridores.
Desde la óptica de ambos directores, la serie se presenta "muy pareja" independientemente de los resultados que se hayan dado entre los dos equipos en el presente torneo.
"Herrera es un equipo duro y batallador, tal como lo ha demostrado a lo largo del campeonato, pero nosotros [Los Santos] también hemos demostrado que tenemos un equipo con jugadores de mucha garra y deseos de ser campeones y vamos a ganar el campeonato", manifestó con mucha determinación Aristides Bustamante.
El técnico señaló que una motivación extra que tiene el equipo es el hecho de que el torneo es dedicado a la memoria de Rodrigo Luque, quien fue refuerzo y pieza importante en aquel equipo santeño que ganó su último título en 1995 bajo la dirección de Bredio Cedeño.
En tanto Rolando Paz, quien será el abridor por Herrera, comentó que será una serie pareja y dura, pero aseguró que el equipo llega a la final mentalizado para repetir la actuación del año pasado cuando se coronaron.
Paz reconoció el potencial ofensivo de los santeños, sobre todo con jugadores como Carlos Muñoz y Oliver Degracia, "pero nuestro cuerpo de pitcheo está bien sólido y también tenemos bateadores de poder en nuestra alineación.
LA FINAL DE 1990
El 6 de mayo de 1990, con la serie en ese entonces al mejor de cinco partidos empatada a dos victoria, Herrera y Los Santos se enfrentaron en el estadio Olmedo Solé, para definir el XLVII campeonato, pero no hubo campeón.
Después de varias interrupciones por el mal comportamiento de la fanaticada el partido fue suspendido definitivamente en la sexta entrada por el árbitro Jimmy Jones ante la falta de seguridad tanto para los jugadores de ambos equipos como para los propios árbitros.
Al momento de la suspensión en el sexto episodio, Herrera ganaba 15 a 11, y pese a los esfuerzos que se hicieron para celebrar el encuentro en una plaza neutral, no hubo acuerdo y el título quedó desierto.

