Las tensiones comerciales China-Estados Unidos (EU), el incremento de los riesgos globales de la geopolítica y las convulsiones sociales en distintos países alrededor del mundo, incluyendo a varios en nuestra región, ocasionaron que el año 2019 fuera complicado para los mercados. Estos sucesos incrementaron el temor de una recesión mundial, lo cual presionó a algunos bancos centrales a reducir sus tasas de interés de referencia y a los inversionistas a bajar su exposición en instrumentos de mercados emergentes.
Como resultado, las acciones estadounidenses han tenido un buen retorno, pues hasta el pasado viernes el NASDAQ rindió 30.5%, el S&P 500, 25.5%; y el Dow, 20.1%. Mientras que los instrumentos refugio, como los bonos del Tesoro estadounidense y el oro, se valorizaron durante el año. El bono a 10 años subió de precio a tal nivel que el rendimiento se ubicó en su punto más bajo en cinco años, al igual que el oro, que se cotizó por encima de los $1,500, el más alto en estos años.
¿Qué se espera para 2020? Entorno económico: Los analistas descartan una recesión global, sin embargo, se estima que el ritmo de crecimiento mundial sea el menor desde la recesión de 2008, aunque hay regiones que superan la media, como es el caso de Asia.
Guerra comercial China-EU: Se prevé una reducción en las tensiones comerciales, pero con poca probabilidad de desaparecer.
Panorama monetario: Todo indica que el escenario de bajas tasas de interés se mantendrá. Incluso, algunos analistas consideran que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense pueden seguir bajando hasta llegar a cero.
Niveles de inflación: La probabilidad de fuertes aumentos en los precios es baja, pues no se vislumbra un incremento considerable en el consumo.
Dando como resultado un ajuste en las carteras de los inversionistas, el cual pasaría por una mayor diversificación, tanto en tipo de mercado como en clase de activo, por lo que las principales recomendaciones de los analistas serían:
En renta variable: Buscar oportunidades de crecimiento en mercados emergentes, especialmente en Asia. Para las acciones estadounidenses, los inversionistas deberían privilegiar las de tecnologías, especialmente las de inteligencia artificial y hacer la transición de acciones cíclicas a defensivas.
En renta fija: Dados los bajos niveles de rendimientos, una buena opción sería evaluar bonos “high yield” (alto rendimiento) para encontrar oportunidades en la apreciación del capital. Igualmente, debido a la probabilidad de baja en la cotización del dólar estadounidense, sería interesante incorporar bonos denominados en monedas que puedan tener una valorización frente al dólar para obtener ganancias por esta vía.
Inversiones alternas: En los inversionistas más tolerantes al riesgo, una buena opción serían los “private equity” (acciones no públicas). Igualmente, para estos inversionistas el mercado inmobiliario puede ser otra alternativa interesante, debido al exceso de liquidez que se prevé para 2020. Este exceso de liquidez podría hacer que el oro vuelva a brillar.
Por último, se recomienda mantener un porcentaje de liquidez para aprovechar las oportunidades que se vislumbran el nuevo año.
El autor es financista
