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SECTOR INMOBILIARIO

25 mil unidades de viviendas, un inventario complicado

Agentes de bienes raíces confían que una vez el Gobierno reglamente la ley de arrendamiento inmobiliario, se incentive la demanda de propiedades residenciales y comerciales.

25 mil unidades de viviendas, un inventario complicado
El segmento comercial ha sido uno de los más afectados por la pandemia respiratoria del coronavirus. Con el cierre de empresas, han proliferado los letreros de venta y alquiler de propiedades. Agustín Herrera

Como todos los sectores de la economía, el segmento de bienes raíces espera que el cierre decretado por las autoridades de salud en enero pasado para frenar los niveles de contagio del coronavirus (Covid-19) sea el último y pueda iniciar el proceso de recuperación, luego de enfrentar más de 8 meses de confinamiento en 2020.

A igual que otras actividades como el turismo y la construcción, la pandemia respiratoria agravó la crisis que venía aquejando a las bienes raíces, aumentando la brecha entre la oferta y haciendo caer lo precios aún más.

Frank Morrice, presidente de la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces (Acobir), comentó que antes del coronavirus habían acumulado una caída del 30% en los precios desde 2016, a lo que hay que añadirle un 10% a causa del virus respiratorio.

Oferta y demanda

$100 millones en transacciones se estima que se realizarán durante la feria Expo Virtual que organiza Acobir del 15 al 21 de marzo. La feria contará con 80 expositores.

30% de las personas que optan por un crédito hipotecario no cumplen con los requisitos exigidos por las entidades financieras, según la Superintendencia de Bancos de Panamá.

45% se estima la morosidad de los arrendatarios producto de la pandemia respiratoria

A pesar de esta caída en el costo, el inventario de propiedades en desarrollo o terminadas supera las 25 mil unidades, cifra que será actualizada en los próximos meses, cuando Acobir publicará su informe anual de mercado.

Antes de la pandemia, el inventario de casas terminadas oscilaba entre las 9 mil y 10 mil unidades.

“Sin duda la cifra se ha incrementado y el inventario es considerable, pero esperamos que este año se coloquen propiedades que ya están terminadas”, comentó.

Al inventario de propiedades terminadas, hay que sumar los espacios que están en construcción y que alcanza los 365 mil metros cuadrados (residencial y comercial) hasta el mes de noviembre de 2020.

Después de la llegada del coronavirus a Panamá, en marzo de 2020, las ventas hasta junio reportaron una caída de 57% para el mercado de apartamentos y de 59% en residencias.

De acuerdo con la Contraloría General de la República, las construcciones, adiciones y reparaciones en el país se han desplomado desde 2017, alcanzado caídas de hasta un 38% en 2018 y 57% en 2020.

Mientras la pandemia incrementó la oferta en la ciudad capital, en el sector de las playas, la historia fue diferente. Los corredores de bienes raíces reportaron un aumento en la demanda en la zona del Pacífico, como Punta Chame, Coronado, Río Mar y Río Hato, siendo este uno de los pocos segmentos que reportó un balance positivo al cierre de 2020, luego de registrar una acumulación de números rojos en años anteriores.

Para el promotor de bienes raíces Félix Carles, el teletrabajo permite que las personas estén conectadas en cualquier parte sin afectar sus obligaciones, beneficio que facilitó que personas con el poder adquisitivo necesario optaran por adquirir una segunda vivienda en el sector de las playas.

Piden actualizar ley de arrendamiento de 1973

La Ley 93 que regula el arrendamiento de bienes inmuebles destinados para habitación, establecimientos comerciales, uso profesional, actividades industriales y docentes, cumple 48 años de vigencia en 2021 y, para los agentes de bienes raíces, es hora que el país cuente con una legislación que esté acorde con la actualidad.

El presidente de Acobir indica que la Ley 93 es un obstáculo para la inversión en arrendamiento, ya que en otros países los procesos son digitales y menos burocráticos. Indica que en Panamá, un desalojo puede tardar hasta 6 meses, mientras que en otros países no toma más de 2 semanas. Además, el proceso de recuperar los saldos adeudados es igual de lento y engorroso para los propietarios.

“El que pudo se fue de la ciudad capital para librarse del estrés de meses de confinamiento”, acotó.

Otro fenómeno provocado por la pandemia fue la salida de extranjeros de Panamá, que decidieron enfrentar la crisis en sus países, lo que provocó una rotación de propiedades una vez se levantaron las restricciones laborales.

Para el presidente de Acobir, este movimiento de personas permitió que la actividad tomara un respiro después de meses de confinamiento.

Inversiones y estímulos

Para Morrice y Carles, es importante que se reglamente la Ley 179 del 16 de noviembre de 2020, “que regula el arrendamiento financiero de bienes inmuebles y dicta otras disposiciones”, mejor conocida como ley de leasing inmobiliario.

Carles señala que ante la incertidumbre financiera, muchas personas que tienen la capacidad de asumir la compra de una vivienda nueva están reservando ese dinero para asumir otros gastos, por lo cual, el leasing inmobiliario permitiría a consumidores y promotores una alternativa en la coyuntura actual.

Esta legislación permite que el arrendador y el arrendatario celebren un contrato en virtud del cual el arrendatario financiero adquiere el derecho de uso y goce de un bien inmueble, mediante el pago de alquileres por un plazo definido, al término del cual podrá ejecutar una opción de compra.

Además de reducir el inventario en el segmento residencial, el leasing inmobiliario también impactaría al renglón comercial, que de acuerdo con el presidente de Acobir, es el más afectado por la pandemia por el cierre de cientos de empresas.

Además de la Ley 179, los corredores de bienes raíces consideran que las leyes de Empresas Multinacionales para la Prestación de Servicios Relacionados con la Manufactura (EMMA) y la de inversionistas calificados, dinamizarán las ventas de propiedades residenciales y comerciales.

Pero la legislación por si sola no es suficiente, en opinión de Carles, quien considera que los agentes de bienes raíces son el eslabón de la cadena que tiene la capacidad para captar a nuevos inversionistas, en especial en el área logística.

“El éxito de Panamá Pacífico debe replicarse a lo largo de la franja canalera y esto permitirá atraer más empresas, que a su vez adquirirán bienes y servicios, como lo han hecho las empresas multinacionales”, comentó.

En esa línea, el presidente de Acobir agregó que este gremio ha incrementado los cursos de capacitación para bienes raíces ante la demanda de personas que quieren incursionar en la actividad.

“Es necesario invertir en el desarrollo de las capacidades de los corredores, si queremos reducir el inventario a través de la atracción de compradores locales e internacionales”, recalcó.


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