A un año de haber iniciado el proceso gradual de reapertura económica, tras el estricto confinamiento al que fue sometido el país, todavía 129 mil 784 trabajadores permanecen con sus contratos suspendidos, de acuerdo con los registros del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel).
La suspensión temporal de los efectos de los contratos de trabajo es una figura que dejó sin efecto la obligación del trabajador de prestar el servicio y la del empleador de pagar el salario.
De acuerdo con las cifras oficiales, en este estatus han sido clasificados 284 mil 209 trabajadores del sector privado, que durante el primer año de pandemia asumió todo el impacto laboral de la Covid-19.
Fueron 20 mil 309 empresas que hicieron uso de la figura legal para que el trabajador no perdiera el empleo, acogiéndose al congelamiento del contrato.
Pero un periodo de suspensión laboral tan extenso como el que se ha vivido en Panamá ha generado incertidumbre y pasivos laborales prácticamente imposibles de asumir por muchas pequeñas y medianas empresas, lo que no solo amenaza el tejido empresarial, sino que ha puesto en jaque la economía domésticas de miles de hogares que hoy no tienen ninguna fuente de ingreso para pagar sus compromisos.
El 70% de las suspensiones se dieron en los distritos de Panamá y San Miguelito; seguido de un 8% en la provincia de Colón; 6% en Chiriquí, y 6% en Panamá Oeste.
Por actividad económica, en el sector primario (en el que se encuentran la ganadería, la pesca y la agricultura) se suspendieron 2 mil 48 contratos, producto de que fueron actividades que, aunque se ralentizaron, no se detuvieron por completo, como fue el caso de los hoteles o la construcción.
En el sector secundario (minas, canteras, industrias manufactureras suministro de gas y construcción), se reportaron 71 mil contratos suspendidos. Esto, ligado a un período de reapertura mucho más tardía ordenado por el Gobierno y el control de los aforos en las distintas actividades.
El sector terciario, en tanto, acumuló 211 mil 146 trabajadores en suspensión.
Los más afectados fueron los empleados del comercio, hoteles, restaurantes y bares que, en conjunto, sumaron 128 mil 958 contratos suspendidos a raíz de la crisis provocada por las medidas económicas y sanitarias adoptadas por el Ejecutivo para hacer frente a la pandemia.
De acuerdo con la ministra de Trabajo, Doris Zapata, en el sector primario se ha reactivado el 44% de los trabajadores, quedando pendiente mil 152 personas por llamar.
En tanto, en el sector secundario todavía hay 29 mil 997 trabajadores con contratos suspendidos, de los cuales, 18 mil 126 pertenecen al sector de la construcción, precisamente uno de los motores de trabajo en Panamá.
Y en el sector terciario persisten suspendidos unos 98 mil 635 empleados, entre los que se encuentran 56 mil 611 personas que solían trabajar en hoteles, restaurantes y bares, y en el comercio al por mayor y menor.
Estos números reflejan la urgencia expresada por los representantes de la Cámara de Comercio, gremio que expresó que generar demanda al sector turismo, de forma inmediata y ágil, debe ser una prioridad del Gobierno, al ser un gran generador de plazas de trabajo a nivel nacional y catalizador del crecimiento económico sostenible.
El turismo representa una fuente de derrama económica significativa: antes de la pandemia se recibían más de dos millones de visitantes anuales, con una inyección de circulante por encima de $4,600 millones, y un efecto multiplicador de 1.45 veces en el producto interno bruto.
Se generaban 211 mil empleos en la industria turística panameña y esto representaba una contribución agregada de todas las actividades turísticas relacionadas del 10% de la economía panameña, por lo que debe ubicarse en un sitial de importancia en la recuperación económica.
Las medidas de cierre de fronteras, restricciones de movilidad ciudadana y confinamiento impactaron de manera devastadora en este sector.
El movimiento de turistas se contrajo 76.4% en 2020, mientras la actividad de hoteles y restaurantes cayó en un 55.8%.

