En el primer trimestre del año, Panamá exportó $10.9 millones hacia el país asiático, que tiene mil 300 millones de habitantes, el más poblado del mundo.
La relación diplomática entre Panamá y China da sus primeros pasos desde que el pasado 12 de junio ambos gobiernos anunciaron su establecimiento. No obstante, los dos países tienen un vínculo comercial de más de 60 años, enlazado, principalmente, a través de la Zona Libre de Colón (ZLC).
Actualmente, cerca del 50% de los productos que importa este recinto comercial proviene del gigante asiático: los empresarios de la ZLC saben cómo negociar con sus pares chinos. Esta experiencia, argumenta Usha Mayani, presidenta del grupo empresarial, debería tenerse en cuenta cuando ambos países se dispongan a negociar un tratado de libre comercio (TLC).
La presidenta de la Asociación de Usuarios de la ZLC (AU) entiende que, teniendo en cuenta la capacidad de producción de China y las potenciales inversiones que haría en plataforma logística panameña, habría que poner ciertos límites para proteger al sector privado local.
“Si ellos (China) entran al mercado local como mayoristas, de ahí es un pasito para ser minoristas también (…) Toca ver qué pueden hacer y qué no, para que no tengan todo el pastel”, señaló Mayani.
Cifras de la Contraloría General de la República revelan que la balanza comercial entre ambos países en el primer trimestre del año fue por $250.9 millones, de los cuales $10.9 millones corresponden a exportaciones panameñas. El 60% de los envíos de Panamá se concentraron en harina de pescado y desperdicios de cobre.
De 2014 a 2016, las exportaciones panameñas hacia China cayeron un 50%, desde $70 millones a $35 millones. Una tendencia similar se registra en la importación de productos chinos, que cayó de mil 312 millones de dólares a mil 70 millones de dólares.
“En términos comerciales, nosotros lo que más necesitamos es que cuando se negocie el TLC, que se tome en cuenta al sector que más experiencia tiene, porque si no, ¿cuál será el beneficio para Panamá?”, indicó la empresaria. Si se permite la participación del sector privado se romperá con la experiencia de otros tratados en que el Gobierno solo informa lo que ha negociado, añadió.



