Se está vendiendo como pan caliente en Cerro Punta. Es el bokashi, un abono orgánico que revoluciona las costumbres de producción en las tierras altas de Chiriquí.
Se hace con desperdicios del arroz, melaza, harina de pescado, gallinaza, carbón, cal, microorganismos y por supuesto tierra.
La Asociación de Amigos del Parque Internacional La Amistad (Amipila) en conjunto con la Fundación Natura y el gobierno del Japón instalaron una planta procesadora de abono y hoy ya el mercado está exigiendo más de esa producción que alcanza los 2 mil 400 sacos de 65 libras cada uno por mes y se venden a un precio de dos dólares.
La planta necesita ampliarse debido a la demanda. La inversión inicial es de 15 mil dólares y la organización tiene terrenos para ampliarla.
Ángel Aguirre, productor de la comunidad, señaló que los cebolleros usan el bokashi para la germinación de sus plantas en edad temprana y se consigue el 90% de efectividad.
"Vamos haciendo un cambio gradual con los cultivos de lo tradicional que es lo químico, a lo novedoso que es lo orgánico" dijo Aguirre.
Según Jorge Pittí, de Amipila, el abono químico quizá dé un mejor resultado al principio pero a la postre el bokashi es una mejor inversión.
"El bokashi enriquece el suelo y posteriormente los terrenos necesitarán cada vez menos abono reduciendo los costos de operación del productor" explicó.
La contribución de la producción de abono orgánico regional hace posible la transición de algunas empresas hacia producción sin químicos.
