El Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) registró una caída en sus activos al cierre del segundo trimestre del año. En junio de 2017, los activos netos del FAP sumaban mil 301 millones de dólares y al 30 de junio de 2018 la cifra se redujo a mil 276 millones de dólares.
El resultado es consecuencia de una menor valorización de las inversiones y del reparto de los rendimientos generados el año pasado al Tesoro Nacional.
El aumento de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos provoca que los títulos de renta fija, como los bonos estatales o corporativos, bajen de precio. Es en este tipo de activos en los que está principalmente invertido el FAP (ver gráfica).
Una porción menor se destina a acciones o títulos de renta variable, mercado que ha sido volátil este año, en contraste con un 2017, que generó fuertes rendimientos.
A pesar de una primera mitad del año dubitativa, el presidente de la junta directiva del FAP, José Abbo, dijo que para el cierre del ejercicio se espera un rendimiento positivo de entre 2.5% y 3%.
A la reducción de los activos contribuyó el hecho de que el Gobierno ha estado solicitando de manera recurrente los rendimientos generados en ejercicios anteriores por el FAP.
Este año, en mayo, el instrumento de ahorro nacional transfirió $31.5 millones de los rendimientos al Gobierno, previa solicitud del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), siguiendo los lineamientos de la ley que creó el FAP.
José Abbo
Presidente de la junta directiva del FAP.
Esta situación cambiará si se aprueba un proyecto de ley promovido por el propio MEF que, no obstante, fue retirado momentáneamente de la Asamblea Nacional.
La propuesta establece que los beneficios generados por las inversiones del FAP se destinen a la capitalización de este, de manera que pueda crecer en el tiempo. Además, acomoda la regla de acumulación, de manera que si los aportes del Canal de Panamá superan el monto equivalente al 2.5% del producto interno bruto, el excedente se destinaría al ahorro nacional. Según la ley vigente, el umbral es el monto equivalente al 3.5% del PIB, una cifra que no se ha alcanzado y probablemente no se alcanzará, como reconoció el propio Abbo.
El presidente de la directiva del FAP, que está en su último año de gestión, participó ayer en el XIX Foro de Inversionistas, evento organizado por la Bolsa de Valores de Panamá.
Abbo destacó la importancia de aumentar los recursos con que cuenta el fondo. Solamente si se hubiesen capitalizado los rendimientos, el patrimonio del FAP sería actualmente de mil 417.9 millones de dólares.
“Un fondo bien capitalizado le daría tranquilidad a la economía, máxime cuando no contamos con un banco central que controla las tasas”, aseguró. El instrumento fue creado con la intención de generar un ahorro para utilizarlo, eventualmente, en caso de una fuerte desaceleración económica o para paliar los efectos de un desastre natural. No obstante, su capacidad de respuesta será cada vez menor si no gana tamaño. De hecho, la ley del FAP establece que los retiros permitidos por estado de emergencia o por una desaceleración económica están condicionados a que los activos del FAP no sean inferiores al 2% del producto interno bruto nominal del año anterior.
Además, el decreto ejecutivo que reglamenta la ley del FAP establece como objetivo que los activos no caigan por debajo del capital fundacional, calculado en mil 233 millones de dólares.
Teniendo en cuenta estos límites, la capacidad de respuesta del FAP en caso de ser requerido sería mínima.
