La recuperación de la producción de petróleo en Estados Unidos (EU) podría disuadir a productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y fuera del grupo de extender los recortes al bombeo más allá de junio y podría llevar a una nueva guerra de precios, dijo la petrolera más grande de Rusia.
La producción de esquisto en Estados Unidos había disminuido ante el desplome de los precios del crudo desde más de 100 dólares por barril en 2014 a menos de 30 dólares el barril en 2015, lo que hizo menos rentables los costosos procesos de fractura hidráulica.
Un acuerdo de la OPEP con Rusia y otros productores para reducir el bombeo en 1.8 millones de barriles por día (bpd) durante seis meses a partir del 1 de enero impulsó los precios, pero también alentó a las empresas estadounidenses a aumentar los suministros.
“Se hizo evidente que la producción de esquisto en Estados Unidos se ha convertido y seguirá siendo un nuevo regulador de los precios globales del petróleo por el futuro previsible”, afirmó Rosneft.
“Existen riesgos significativos de que el acuerdo (liderado por la OPEP) no sea extendido, en parte debido a los principales participantes, pero también debido a las dinámicas de producción en Estados Unidos, que no querrá unirse a acuerdo alguno en el futuro previsible”, añadió.
Rusia aceptó unirse a los recortes de suministro de la OPEP a fines del año pasado, pese a la oposición inicial del jefe de Rosneft, Igor Sechin, uno de los aliados más cercanos del presidente Vladimir Putin.
Moscú aún no ha cumplido con sus promesas de recortes, mientras que Arabia Saudita redujo su producción a niveles mucho más bajos a los que se comprometió, compensando un cumplimiento más débil por parte de otros miembros de la OPEP.
