Canadá deberá manejar los potenciales impactos distributivos negativos de una ola de automatización que, en última instancia, impulsará la productividad nacional, dijo el segundo funcionario de mayor rango del Banco de Canadá.
En un discurso en Toronto destinado a difundir los beneficios de adoptar nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, la gobernadora adjunta sénior, Carolyn Wilkins, pasó gran parte del tiempo discutiendo la necesidad de evitar que la desigualdad de ingresos empeore.
“Si buscamos y le damos la bienvenida a las nuevas tecnologías mientras manejamos con éxito sus efectos secundarios negativos, crearemos una prosperidad inclusiva”, dijo Wilkins en un discurso titulado “¿Culpar a las máquinas?”.
“Eso significa gestionar proactivamente el período de transición y las implicaciones a más largo plazo de las distribuciones de ingresos”, agregó.
El discurso está alineado con los recientes esfuerzos del Banco de Canadá para resaltar la histórica capacidad del país para adaptarse a profundos cambios económicos, en medio de un creciente recelo en muchos países por la globalización y la tecnología.
Al mismo tiempo, algunas de las cuestiones distributivas, que fueron alguna vez una reflexión secundaria para el banco central, son cada vez más prominentes.
“Mientras que las ganancias en productividad aumentarán el tamaño de la rebanada, no hay garantía de que estas ganancias se distribuyan de manera uniforme”, dijo Wilkins, agregando que el propio banco central no tiene las herramientas para abordar estas cuestiones.
“Un aumento en la dispersión del ingreso, entonces, podría alterar los canales a través de los cuales las acciones de política monetaria afectan a la economía”, dijo.
