¿Cómo ha hecho Panamá para crecer, a tal punto de ser el primero en la región, si ha tenido un sistema educativo que no ha sido el más eficiente en su calidad?, preguntó Ricardo Hausmann, profesor del Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, en medio de su intervención en la conferencia “Perspectivas de crecimiento y complejidades económicas en Panamá”.
La respuesta, que parece una ecuación rápida para el economista, se centra en tres puntos clave: la capacidad del país en reinventarse para crear nuevas áreas de servicios, la gran inversión extranjera y la llegada de mano de obra extranjera calificada al país.
Para Hausmann, las sinergias entre el aeropuerto, los nuevos puertos, las instalaciones de logística, los bancos y las sedes regionales generaron un boom en la inversión en servicios, lo que determina que para seguir creciendo es necesario encontrar nuevas formas para aumentar las exportaciones y las inversiones.
El especialista, que ha estudiado durante años el comportamiento de la economía panameña, explica que desde el año 2000 hasta 2010, el número de extranjeros trabajando en Panamá pasó de 60 mil a 140 mil, fenómeno que considera positivo.
“La llegada de los trabajadores inmigrantes ha ayudado al aumento del empleo y el alza de los salarios de los panameños, principalmente porque detrás de la inmigración hay mucho emprendimiento, pero también porque este personal foráneo es un complemento de los trabajadores con baja calificación”, argumentó.
