En Panamá no existen cifras consolidadas de la producción anual de limón criollo y persa. Lo que sí se sabe es que, históricamente, desde noviembre hasta las primeras semanas de marzo este cítrico, además de escasear, sufre incrementos en sus costos.
Con lo anterior, no es de extrañar los altos precios que hoy se registran y que, según el presidente de la Asociación de Citricultores de la provincia de Coclé, Germán Chacín, podrían superar en marzo los 9 dólares el ciento (saco de 100 unidades). Este ajuste significaría un incremento de 38% respecto al precio actual.
Según las estadísticas de la dirección de información comercial del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), el ciento de limón criollo pasó de 3.25 dólares en diciembre de 2007 a 5.35 dólares en enero de 2008, y ayer costaba 6.50 dólares (cerca de 7 centésimos por unidad). Mientras, el ciento de limón persa cuesta actualmente 7 dólares (7 centésimos por unidad).
Esta realidad tiene una sola explicación: el sistema de riego. Durante los meses de verano, aquellos productores que no cuentan con un buen sistema de riego difícilmente obtienen una buena cosecha, por lo que se crea un desbalance en el mercado.
"El que no tiene riego tiene un problema serio, porque no llega a aprovechar los meses de mejor precio, por lo que trabaja con costos marginales. Si no puedes vender en verano, el beneficio económico del limón no es tan alto", dice Chacín.
Costos de producción
Producir limón sin sistema de riego cuesta 2.50 dólares el ciento, y con el sistema de riego 3.50 dólares (esto no incluye la inversión inicial, solo el costo de mantenimiento).
Marcos Moscoso, director de información comercial del IMA, asegura que la planta de limón es muy exigente en cuanto a agua, y reconoce que no se lleva una estadística de la producción de este cítrico.
Moscoso y Chacín coinciden en que parte del problema de estos cultivos es que la mayoría del limón criollo y persa del país se produce sin riego, lo que provoca que durante el verano se agote la oferta y que lo poco que se saca son limones muy chicos que en ocasiones no cumplen con las exigencias del mercado.
Chacín, que es uno de los mayores productores de naranjas, toronjas y limones en Panamá, estima que no existen más de 80 hectáreas de riego para limón en todo el país y que en su mayoría estas se concentran en Coclé.
El presidente de los citricultores calcula que puede haber 110 hectáreas de plantaciones organizadas de limón persa, con 250 árboles por hectárea y una producción de mil limones por árbol. En cuanto al limón criollo, calcula que hay unas 300 hectáreas.
Patio trasero
En Panamá se da mucho la venta de "patio trasero": algunas familias siembran varios árboles de limón criollo en los patios de sus casas y no invierten gran cantidad de dinero en mantenimiento, pero logran algún tipo de producción que es comercializada a menores precios, sin embargo, no se registra.
Chacín cree que es hora de que el mercado del limón comience a organizarse para sacarle mayor provecho. Aunque no existe un volumen suficiente para exportar, el productor confía en que en un futuro Panamá podría incursionar en ese cítrico negocio.
"Aunque no hay una infraestructura, creo que Panamá pudiera comenzar a organizar un mercado de exportación a partir de 2009, porque habrá un volumen suficiente de plantaciones organizadas en Coclé y Chiriquí", dice Chacín.
La diferencia entre el limón persa y el criollo es que el persa no tiene semillas y tiene el jugo de tres o cuatro limones criollos, por lo que siempre ha tenido un valor más alto.

