Cultivar camarones es un arte. Desde la preparación de la tierra donde se instalarán los estanques, hasta la nutrición de los camarones en sus diferentes etapas de desarrollo.
Con precisión científica, las empresas productoras deben considerar factores clave como la genética, patología y la calidad del agua que se utilizará, advierte Carlos Tay Leiva, especialista de la compañía Disagro de Guatemala.
En la camaricultura se fertilizan los estanques con productos llenos de nutrientes y se establecen dietas especiales para engordar los camarones que luego serán exportados.
En este proceso se invierte la mayor cantidad de dinero y en él se arriesga todo el cultivo, explica Ricardo Martans, de Farallón Aquaculture, S.A.
La industria dedicada al camarón de cultivo ha superado los efectos de la enfermedad de la "mancha blanca". Ahora no solo se piensa en obtener buenos rendimientos por hectárea cultivada, sino en la bioseguridad de las fincas.
Los dos principales enemigos de la industria panameña son la bacteria NHP y el virus de la "mancha blanca", pero, según Richard Pretto, de la Dirección de Acuicultura del Mida, los programas de prevención y control aplicados en los últimos años han dado sus resultado. Panamá este año ha aumentado significativamente sus hectáreas cultivadas y podría alcanzar los 35 millones de dólares en exportaciones.
