Llega el amanecer y con los primeros rayos del sol unos 250 campesinos azuerenses se alistan para cosechar el arrozal de Valerio De Gracia en la comunidad de Los Leales, en la provincia de Los Santos.
De Gracia refleja satisfacción en su rostro. Después de varios meses de arduo trabajo, sus paisanos lo ayudan a recolectar los manojos de arroz que luego serán pilados al mejor estilo interiorano.
No se inquieta por la posible llegada de un tratado de libre comercio con Estados Unidos, porque, al igual que muchos productores de subsistencia en Azuero, su producción servirá para abastecer el consumo familiar por varios meses, sin preocuparse de los precios internacionales o de los constantes movimientos del mercado interno.
Para ellos no existen subsidios agrícolas o indemnización del Estado, muy por lo contrario– todos los años batallan los altos precios de los insumos que se utilizan para atacar la maleza y otros enemigos de su actividad.
Cada año unos mil productores de subsistencia cultivan en promedio 712 hectáreas de arroz en la región de Azuero, aplicando la técnica del "chuzo" que emplea una vara de madera para abrir pequeños orificios en la tierra donde se colocan las semillas de arroz y que permite aprovechar cada metro cuadrado de la finca.
En las zonas donde mayormente siembran arroz de subsistencia en la provincia –El Corozal, La Colorada, El Guasito, Las Guabas, El Cedro, Los Leales, El Pájaro y El Capurí– se reúnen los campesinos y gratuitamente ayudan a cosechar las fincas de sus colegas productores.
A diferencia de otros años, los cultivos recibieron en 2005 la bendición del cielo y las lluvias permitieron que las espigas se desarrollaran adecuadamente dejando excelentes rendimientos por hectárea, comentó Dimas Gutiérrez, quien también participó en la junta de Valerio.
En Panamá, aproximadamente un 50% de la superficie cultivada de arroz se desarrolla bajo los sistema de subsistencia (secano y fangueo) con rendimientos que van de 618 kilogramos hasta 908 kilogramos por hectárea, según datos suministrados por el Instituto de Investigación Agropecuario de Panamá .
Dependiendo de las variedades de arroz cultivado, la cosecha puede realizarse en un período de entre 115 y 130 días, dependiendo las semillas utilizadas.
Además de ser una actividad de subsistencia que se desarrolla desde la época de la conquista de los españoles, los productores emplean una jerga especial para comunicarse, dijo el sociólogo Melciades Pinzón.
Se utiliza la medida agraria del "almú" , término que tiene su origen en el vocablo árabe almud. Otra expresión popular es la "fanega", una medida que procede del vocablo fanica (igualmente árabe), que significa saco, y que es habitual escucharla entre los campesinos de la región.
