El constructor europeo Airbus inauguró ayer en China una planta de acabados para su aviones A330, un desafío a su rival estadounidense Boeing en un mercado chino en plena expansión.
En Tianjin, una ciudad costera a 150 kilómetros de Pekín, Airbus ya tenía desde 2008 una cadena de montaje para aviones monopasillo A319 y A320, la primera que abrió fuera de Europa.
Ahora las mismas instalaciones tienen un centro de acabados para los aviones de largo recorrido A330, cuyo primer ejemplar, destinado a la compañía Tianjin Airlines, salió ayer oficialmente de la fábrica al son de tambores y platillos y en presencia de las autoridades.
La ceremonia contó con el director general delegado de Airbus, Fabrice Brégier, y con los dirigentes del constructor aeronáutico Avic, el socio chino de Airbus en Tianjin.
“Se abre un nuevo capítulo (...) Esta asociación estratégica en los aviones de gran capacidad reforzará la reputación de China como actor industrial aeronáutico”, dijo Brégier, en uno de los enormes hangares de la planta.
Las nuevas instalaciones en China, un mercado donde Airbus está empatado con Boeing, suponen una inversión de unos 200 millones de euros (238 millones de dólares) y quieren atraer también a las compañías locales.
La planta recibirá aviones A330 ensamblados en Francia y allí se equiparán las cabinas de los pilotos y también se pintará el exterior. Cada mes saldrán dos aparatos de la fábrica.
